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jueves, 9 de agosto de 2012

Caminando | 9 de agosto de 2012

Editorial



Audio de la entrevista a Agustín Rossi.


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2 comentarios:

Gerard dijo...

Me parece buena observación que el problema no es Macri sino los sectores que lo sustentan: si esa figura está hoy ahí es porque en algún momento sacó la cantidad de votos necesaria para que así sea. Antes que ver la política como un juego de individualidades, me parece mejor verlo como relación de fuerzas sociales.

Igual, ojo. Ni la clase media es toda igual, ni los análisis pobres son privativos de la clase media (Macri no ganó sólo con el voto de la clase media; al respecto, un interesante post que escribió Ezequiel Meler el año pasado, al calor de los resultados electorales en la CABA: http://artepolitica.com/comunidad/casi-una-remake/).

Por tomar el mismo ejemplo que das: es cierto que la clase media manda sus hijos (en general) a escuelas privadas. Pero no sólo la clase media, ni sólo en la Ciudad: gente de condición "clase media baja tirando a humilde", por mucho que le cueste, también manda a sus hijos a privadas, porque tienen miedo de que, en las públicas, los chicos pierdan muchos días de clase por los paros. Creo que algo de esto ya se discutió en este blog. No sé si esa percepción es ajustada a la realidad o no (no sé cuántos días se pierden realmente), pero para personas o parejas en que los dos necesitan trabajar fuera de su casa para hacer un billete y no pueden ocuparse del chico si no tiene clases, la privada les ahorra un problema (aunque les cree el de tener que pagarla, y que ellos, evidentemente, prefieren al otro).

Si bien uno podría interpretar que hay más gente cuyos ingresos aumentaron de tal modo que les alcanza para elegir la educación privada, se podría hacer otra lectura, desde la otra cara de la moneda: cuando esas personas, que no ganan fortunas, tienen algún excedente que pueden dedicar a la educación de sus hijos, eligen la educación privada sobre la pública. Es para pensar. No quiero insinuar que "toda la educación pública es el acabose", al estilo de la radio de Capusotto, porque no es cierto, pero algo pasa para que, estando los recursos, la privada sea la primera opción, incluso de personas que deben renunciar a otros gastos o ahorros para pagarla. En general: algo pasa con lo público, para que tenga mala fama, y va más allá de lo ideológico o lo mediático.

A la inversa, conocí un caso de un gerente (medio) de una multinacional que mandaba al chico a la escuela pública, probablemente por ser no confesional. O sea, hay de todo, y la pertenencia a un estrato social no determina tanto las elecciones, porque a veces juegan otros factores.

Gerard dijo...

(Sigo acá, porque el blog no me acepta postear todo de una).Ponéle que hay una clase media mediocre. Sí, la hay. Y ya sabemos qué medios consume, que alimentan su mediocridad, etc. etc. Pero, primero, que es un sector, no toda la clase media (no me parece tan tan directa la forma de pensar con la pertenencia de clase; yo soy clase media y no me identifico ni por asomo con el tipo social que describís, que por supuesto, existe) y segundo, si bien uno se pone de la cabeza al escuchar algunos análisis muy pobres (como que "a Macri le encajaron el subte de prepo", como si él no hubiera firmado un acta acuerdo), me pregunto si sirve enojarse con este sector. No si es "correcto": me pregunto si sirve, en términos prácticos. Mientras nosotros nos quejamos de la mediocridad de la clase media, no veo que la oposición del FPV en capital esté haciendo algo para volcar a una parte de esa gente a su favor y quizás, esa percepción estereotipada es el peor enemigo, porque es casi como dar la batalla por perdida desde el vamos, ya que "total no entienden nada, ¿para qué gastarse?" Podrán no entender nada, pero los números dicen que alguna forma de llegar a ellos hay que encontrar... o dentro de tres años tendremos otra vez sopa.

Lo central, me parece, es: manteniendo la idea de que el problema no es Macri sino el sector que lo sustenta, revisar si no habrá alguna diversidad en ese sector, y si no habrá algo más que clasemedieros de mirada corta. O sea: preguntarse si no habrá, en el apoyo a Macri, una diversidad de motivaciones, como ocurre con el 54% que votó al gobierno, y si en esa diversidad no habrá alguna porción a la que se pueda apelar de alguna manera.