lunes, 30 de julio de 2012

Toda cultura es política




En noviembre del año pasado nosotros, el Vatayón Militante, organizamos una jornada cultural en el local que nos prestaban en Corrientes y Dorrego, Chacarita, dentro de la Comuna 15.
A ese evento, fueron invitados e invitadas personas privadas de su libertad, que participaban de los talleres formales de educación de diferentes penales bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal, cuyo director es el compañero Víctor Hortel.

Una semana antes del evento, se hicieron presentes agentes del Servicio a analizar, chequear y detectar qué cuestiones de seguridad eran pertinentes para poder a llevar a cabo dicha gesta, dicho encuentro, dicha situación.

El día, finalmente llegó.
El gran despliegue de camiones del SPF, agentes con sus ropas de trabajo y autos particulares, llamaron la atención del barrio.
Ingresaron las personas privadas de su libertad al local y se dividieron en sectores.
Cada uno de los sectores, tenía como consigna a un mínimo de cinco guardias, todos ellos, adentro del evento, vestidos de civil.

En esa jornada, sólo se sirvió pizza y gaseosa, estando terminantemente prohibida la venta de cualquier tipo de bebida alcohólica.

Vinieron internas que bailaron sus danzas típicas regionales, vino Olga Guzmán, la interna también famosa que leyó sus poemas editados.
Hubo un número de tango para todos nosotros, y luego un número de percusión a cargo de la gente de educación del penal de Ezeiza.

También hubo otros números musicales, y un karaoke en el que cantábamos personas privadas de su libertad y personas privadas del encierro.
Todo dentro del marco de una jornada cultural.
Y como toda la cultura es política, y nosotros no escondemos nunca nada, hacemos política y la política la planteamos, entre otros aspectos, desde la cultura.

Así, se dieron momentos de enorme compañerismo, de inclusión y visibilización: el evento fue publicado una semana antes y la convocatoria era abierta a cualquiera que quisiera venir, de cualquier lugar, con entrada totalmente gratis.
Fue uno de los eventos a los que más gente concurrió, en la historia del Vatayón.

Y para nosotros, cada uno y una de las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales: ya fueron condenados o están esperando una condena o un veredicto por el delito que cometieron o no.
Desde ese lugar, desde la deuda social que debe recoger la sociedad y con ésta, la militancia, es que trabajamos con todos los internos e internas, en igual condiciones.
Jamás nosotros preguntamos a ninguno o ninguna por qué están en una cárcel, pero siempre les pedimos que nos pregunten a nosotros por qué y para qué estamos allí, y si un caso tiene relevancia pública, es una cuestión incidental: todos y todas las personas privadas de su libertad, son exactamente iguales.

La respuesta, con aristas, es siempre la misma: estamos allí porque creemos en un proyecto de país inclusivo, de igualdad, justo y soberano.
Un país y un estado que está trazado por la matriz política desde que Néstor nos devolvió a todos a la decisión como un factor determinante.
Un gobierno en el que Cristina nos enseña día a día que el único agente de cambio es la política.

Y porque creemos y sabemos que la cultura siempre es política, hacemos política desde la cultura.
Porque todo es política.
Cada decisión es política.
Cada momento en el que interactuamos con otra persona en cualquier estrato, es política y cuando dejamos de hacerlo, también estamos haciendo política.

Porque la política es decisión.

El Vatayón, por otro lado, no decide quién viene y quién no: eso lo decide en primera instancia el interno que se anota en el evento, y luego debe ser autorizado por cada juez en particular, de cada juzgado en especial, analizando cada caso específico y el juez es quien firma esa salida transitoria, que es parte del derecho de la persona privada de su libertad.


Completo acá
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1 comentario:

Ladislao dijo...

Muy buen laburo del Vatayon Militante. Cuando se habla de laburar por los "postergados" se debe incluir a los que han sido excluidos por la ley, porque no llegaron a ese punto por casualidad, mandato divino ni generación espontánea. Sin evaluar eso no hay reclamo por "seguridad" que valga.

Pero esa militancia por la integración social y la lucha por la igualdad, resulta lógicamente revulsiva a los parámetros conservadores liberales. Lógicamente, si vos pensaras que la desigualdad es "natural", otorgás un nivel ontológico a las características. Luego, nadie puede cambiar "lo que es", su "naturaleza". Pero no existe esencia para el ser humano, sólo condición humana. Esto va contra los presupuestos neoliberales. No somos ni ranas ni escorpiones, somos/estamos bajo la condición humana y en ella, todo se construye y de-construye.

Tengo un íntimo amigo que laburó dando clases en varias cárceles durante muchos años. Su experiencia fue muy rica, pero no sólo en formación personal de los privados de libertad o su salida laboral posterior, sino en cómo fluyen las cosas dentro de la propia cárcel, las relaciones y cómo procesar las diferencias.

Alguien puede pensar que existe un mínimo de posibilidades de re-inserción (que para eso dice la Constitución que son las cárceles) sin tener integración y aprender un sano disfrute y esparcimiento?


Claro que los sectores "duros" piden condena como sinónimo de castigo, y castigo como sinónimo de sufrimiento, y sufrimiento como sinónimo de tortura. Si tuvieran que llevar la bola con cadena en un cuarto húmedo y oscuro de dos por uno, mejor. Y luego se preguntan si no sería mejor matarlos directamente. Les resulta natural, lógico. Pero luego reclaman republicanismo y constitucionalidad. Resulta esquizofrénico. Ahí está el falso ingeniero reapareciendo en escena en Mendoza. En la escalada de "condena" en sus términos, nada es suficiente, las condiciones deben ser deplorables, deben sufrir tortura "por lo que hicieron".
No importan las condiciones ni previas ni su reinserción posterior.

Saludos
Ladislao

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