martes, 13 de septiembre de 2011

Este fue durante 7 años mi lugar de trabajo por la sociedad


La emoción me impidió hablar. Sólo llegué a decir que "en esta reconstrucción de la sociedad que venimos realizando, mi lugar de trabajo fue está cooperadora y en ella hice lo que pude". Lástima ser llorón, che, porque daba para decir muchas cosas más pero también es cierto que iba a ser largo y tedioso para los chicos.

Un buen día de marzo de 2005, en una jornada de "Padres en la escuela" (esos inventos del ibarrismo que nunca sirvieron para nada) al terminar el speech de la directora pedí la palabra y pregunté si, como se rumoreaba, la cooperadora estaba intervenida y si era cierto que hasta había faltado plata... murmullo, miradas desorbitadas, madres con las bocas entreabiertas y una directora -Norma- diciendo que ese tema se trataría en otra ocasión, respuesta que habilitó mi contraataque planteando que el ámbito era ése pues había decenas de padres. Así empezó la reconstrucción de la Asociación Cooperadora de la Escuela Nº 5 Juan Bautista Alberdi del distrito décimo, ubicada en Moldes 2043, Belgrano. Ese mismo día terminamos hablando con la conducción Carlos Manfredi, Analía Mendoza, Mirta Cejas y yo. Luego se sumarían Alejandro Farrell, Paula Ramos, Ivana Betelú, Alejandro Borgo, Valeria Ordíz, Ricardo Dios y muchos otros padres, comenzábamos a reconstruir una cooperadora que había sido vaciada y en la que se habían robado hasta los aportes de las familias. Toda una foto de un país que se había caído a pedazos desde todo punto de vista. Y ahí arrancamos, con dos reuniones por semana, pasando días enteros arreglando cosas, viendo cómo hacer para solucionar otras, aprendiendo las cuestiones burocráticas y conociendo la institución por dentro, que tiene muchísimos pliegues que desde afuera no se ven. En la escuela pasa de todo, en la escuela se refleja la sociedad en todo su grandeza y en toda su miseria. En la escuela ves el pibe que todos los días trae 5 pesos en golosinas pero después su familia aporta sólo 10 mangos por mes para la cooperadora. En la escuela también escuchás a todos los docentes decir que lo más importante son los chicos pero luego ves que eso no es así para todos, ves que está el docente que le pone alma y cuero al laburo y ves al otro que sólo lo considera un trabajo y nada más. Ves muchos desniveles y al lado de docentes de fuste aparecen otros que hasta te preguntás cómo obtuvieron el título. Ves que la escuela pública está mal en cuanto a la formación docente pero asimismo compruebas que para la mayoría de los padres es un depósito de hijos y que no tiene futuro una escuela cuya función ha retrocedido en la percepción de la sociedad a cumplir un rol de guardería.

"Vos teneme el pibe desde las 8 y 20 hasta las 4 y media de la tarde y si querés hacer la revolución hacela, pero por favor teneme al nene hasta las 4 y media"

También vi cómo las familias, a medida que iban mejorando sacaban a sus chicos y los ponían en colegios privados. La sociedad se ha creído que lo privado es mejor...



Hubo mucho trabajo en estos siete años, muchísimo. Hoy vi una Asociación Cooperadora con los papeles al día, con los números a la vista, con compañeros que me agradecieron haber sido un poco el alma mater de esta reconstrucción y por eso me emocioné, porque ese fue mi puesto de lucha, lo que me costó no pocos sinsabores y rabietas, pero la suma dio positiva. Tomar una institución tan desacreditada, tan sospechada, percibir que en el cordón de la vereda esas madres que nunca se meten pero hablan al pedo y murmuran que no está claro qué pasa ahora "porque vistes lo que pasóooo...." Ver también las caras de nada de la mayoría de los padres en infinidad de actos cuando les hablás instándolos a que participen, ver ese gesto de hacerse los boludos tan nuestro...pero también ver los otros, la minoría intensa que todavía cree en lo colectivo, la pucha que valió la pena... la pucha que valió la pena trabajar en la escuela donde mi esposa fue docente, donde empecé a llevar a Sofi a primer grado en 1995 y donde hicieron jardín y primaria Maite y Juan, que este año egresa. Queda el piano eléctrico infernal que compramos, quedan aquellos duros domingos de 2007 que iba por las tardecitas a prender la caldera, quedan las infinidades de llamadas por la rotura de la bomba de achique del jardín de infantes, por la inundación de la sala de calderas, por reclamos de vecinos por humedad de cimientos, por los destrozos del granizo en 2006,queda el sentir que si no nos la poníamos al hombro, la escuela estaba a la deriva, quedan las discusiones por querer cambiar el color verde militar de las aberturas por un cremita mucho más tranqui, queda mi voz diciendo "mientras nosotros estamos donando nuestro tiempo, señora directora, usted está ganándose el sueldo"; queda la certeza de que el macrismo quiere definitivamente sacar a los padres de las escuelas pero también el dilema de que las cooperadoras no pueden ser ni las señoras que hacen colectas para la directora ni tampoco empleados ad honoren del gobierno de la ciudad. Queda el desafío de reformular el rol del cooperador y esto es algo que lo tenemos que hacer los cooperadores y nunca, nunca dejarlo en manos de los funcionarios, porque ahí estamos fregados. Macri ha tercerizado los trabajos de mantenimiento y con eso aspira a dejar a las cooperadoras sin sentido, sin razón de ser. Lo primero que hay que hacer entonces es reconocer que si sólo estamos para hacer mantenimiento edilicio, nuestro rol no sólo es inapropiado sino reemplazable.

El día que los padres entendamos que sostener la escuela pública es volver a tomarla como escuela y no como depósito de hijos estaremos empezando a revertir esta situación de retirada en que nos encontramos. El día en que entendamos que no tiene que ser privado para ser mejor, el día que entendamos que lo gratis también puede ser bueno pero, fundamentalmente, el día que entendamos que lo público no es gratis y que lo privado lo garpamos entre todos, ese día empezaremos a revertir el actual estado de cosas.

El día que entendamos que hay que revalorizar el rol del docente pero que ello implica celo no sólo en su formación sino en su cabeza y alma social, ese día comenzaremos a mejorar. Porque de nada sirve una escuela pública que reproduzca en sus actos públicos los éxitos de Tinelli, de nada sirve una escuela pública donde el docente vaya a zafar, donde las directoras estén preocupadas porque los pibes no se lastimen y donde lo padres sólo se preocupen por conseguir una beca y porque no haya paros porque no saben dónde guardar a los pibes.

Esa escuela no sirve, esa escuela no educa, esa escuela no contiene.
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5 comentarios:

Mabel dijo...

Cuanto contenido en esta reflexion post lloradera Me encantó
Buen puesto de lucha !!!

El Confiado dijo...

Gerardo, se ve que dejaste huella en ese lugar, mis felicitaciones!!!

Saludos

Guido

Ricardo dijo...

Felicitaciones, Gerardo.
Y tremendo post.

Julián dijo...

Felicitaciones por tu tiempo, tu compromiso y tu emoción, que fue la mia al leer tu post.

guille dijo...

Bien hermano.

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