jueves, 21 de abril de 2011

Semana Santa de 1987


Un compañero de la JI de Bahía Blanca nos había contado que el "nabo" Barreiro era de la pesada de verdad. Su negativa a presentarse a un llamado de la justicia desencadenó el primer alzamiento carapintada que se transformaría en el comienzo del fin del alfonsinismo. Aquellos días fueron un hervidero, recuerdo la transmisión sin pausa de ATC donde Mónica Gutiérrez y Carlos Campolongo estuvieron más de un día frente a cámaras sin retirarse a descansar. Recuerdo también que en la mayoría de las radios pasó algo parecido. Sentíamos que se nos escurría de las manos la democracia, que el sueño se acababa. Recuerdo que hubo un momento donde se instaló en los medios la interna dentro del ejército y que analizábamos qué generales jugaban para un lado y cuáles para otro.

Estábamos en sus manos...

Las fuerzas políticas, empezando por el peronismo, cerraron filas con el gobierno. En la foto se los puede ver  a Vicente Saadi, Antonio Cafiero y José Luis Manzano junto a Raúl Alfonsín en el discurso del "Felices Pascuas" que terminó siendo su suicidio político. Si Alfonsín hubiera analizado el cuadro de situación desde fuera del palacio, si hubiera sopesado el poder que le confería el pueblo en la calle no tengo dudas de que la historia hubiera sido otra. Quiero ser justo y reconocer que había que estar en su lugar en ese momento, pero yo ví la gente en la calle, viví esos días desde una fuerza política opositora que disentía en todo con el gobierno en materia de Derechos Humanos pero que no dudaba en apoyarlo por encima de todas las diferencias, yo ví Plaza de Mayo repleta, ví una voluntad popular de decirle ¡Basta! de una buena vez a los milicos, por eso insisto en ver como un tremendo error el haber negociado en ese momento, continuando una claudicación que había empezado en 1986 con el Punto Final y la Obediencia Debida.

Ese domingo me quedé en el comité provincia del partido para ser el enlace con las provincias. Cuando todos se fueron a la plaza, quedé solo con la tele y la radio encendidas y los teléfonos que no paraban de sonar. Había gente en todas las plazas del país y no era verso ¿Cómo Raúl Alfonsín no se paró arriba de toda esta movida para imponerle la rendición incondicional a Rico y su banda?

Creo que hay momentos en la política donde se impone una dosis de riesgo, donde hay que dar una vuelta colgado de los pianitos (como dice Traverso) para demostrarle al rival que no va a poder contigo. Desde ahí es que me sigue pareciendo que a Raúl Alfonsín le faltó ese plus. No todo se puede negociar, hay veces donde se cortan los diálogos, donde los líderes imponen condiciones. Menem lo cagó a tiros a Seineldín el 3 de diciembre de 1990. Sí, es cierto que ya habían pasado 3 años largos y que el turco tenía el poder fresco y rozagante, además del indulto, pero lo liquidó sin contemplaciones y ello le significó mucho políticamente. En la semana santa de 1987 Alfonsín ya tenía en sus alforjas el juicio a los comandantes y si bien su Teoría de los dos demonios le había generado serias desavenencias con el movimiento de Derechos Humanos, seguía contando con un respaldo mayoritario como para pararse ante la rebelión carapintada porque, repito, tenía las plazas llenas de un apoyo multipartidario que no hacía distinciones, una movilización que había puesto en segundo lugar las diferencias y bancaba sin fisuras al gobierno democrático.

Ese domingo, cuando terminó el discurso del presidente marché presuroso a la plaza, debo haber sido el único que iba a contramano. Mientras todos se retiraban yo ingresaba. Vi las caras, los gestos, las lágrimas de miles de argentinos de todas las edades y banderías partidarias que se iban derrotados, llororos, estafados. Supe en ese mismo instante que Alfonsín se había inmolado. Nunca me dolieron tanto las banderas enrrolladas como esa tarde.

Esa gente puteando al gobierno, a los milicos, a Dios y María Santísima, esa tarde de mierda fue un punto de inflexión. Como cuando habíamos ido dos años antes a defender la democracia y nos volvimos con la "economía de guerra".

Era demasiado.

Luego, como siempre pasa, la historia se encargó luego de escribir su veredicto, demoledor, implacable.
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26 comentarios:

ram dijo...

Es que, en el fondo, todo es como en el patio de la escuela; uno puede jetonear que es Superman pero hay que tener la jeta y el lomo dispuestos a bancarse los sopapos.
Alfonsín tenía el discurso, le faltó lo otro y se lo llevaron puesto.
Se murió con el afecto y el respeto de la mayoría de los argentinos, los mismos que no le perdonaron esa agachada monumental y el haber rifado ahí, su gobierno.

Antonio (el Mayolero) dijo...

Yo ya estaba curtido, y sabia que era muy difícil que Alfonsín procediera de otra forma, pero me quebraron ese dia la lágrimas de mi hija que a sus quince años recibió su primera desilusión política. Fue en la plaza de Tres Arroyos. Estabamos con el Vasquito Agarraberes y todas las Juventudes Politicas y Partidos, y mucha, mucha gente para nuestro pueblo.

Carlos G. dijo...

Yo estuve en aquella plaza de mayo.
Con mi esposa y mis tres hijos pequeños, el más chico en mis brazos.
Había mucha determinación en aquel momento; era de verdad la voluntad de "nunca más".
Yo creo que, en general y en ese particular, a Alfonsín no le dio el cuero.
Es cierto que no tenía apoyo militar concreto y que a Alais todavía lo estamos esperando; creo que tuvo miedo de cargar con cientos de muertos, de que ocurriera una tragedia.
Pero es cierto que su gobierno terminó allí.
Nos fuimos de la plaza con un nudo en la garganta (que vuelvo a sentir al escribir esto)con una angustia inmensa.
Me viene a la cabeza el final de Don Segundo Sombra, nos fuimos "como quien se desangra".
Triste recuerdo.

Alex-Piedo dijo...

Lo que jamás le podré perdonar a Alfonsín es lo diferente que hubiera sido la historia si se les hubiera plantado a los carapintada y exigido la rendición. Hoy no estaríamos esperando que los hijos apropiados de Noble se dignen hacerse los ADN (para dar un sólo ejemplo). Fue un gran retroceso o la oportunidad perdida de un gran salto hacia adelante.

Saludos.

carlos dijo...

Impecable tu recuerdo Gerardo.
Lamentablemente, porque tengo amigos y familia radical, a "ellos" siempre les faltó algo. Ahora están demostrando falta de dignidad.
Abrazo.

Anónimo dijo...

Un analisis exacto, Gerardo. Por eso a mi me duele Rico. Perdamos una intendencia y ganemos en coherencia. Esos votos a nivel local los recuperamos a nivel nacional.

Nunca menos,

SH

Kirchner vive! dijo...

Hay muchas semanas santas sombrías para los argentinos. Estaba leyendo la nota de Piumato sobre la semana santa de la flexibilización laboral y la banelco.

De paso les dejo el link de la página del documental de Néstor. Pasen! No se lo pierdan!

www.facebook.com/yoquieroserparte

Rucio dijo...

Yo a esa parte de la historia la viví en Santa Fe. Pasamos de cantar "si se atreven le quemamos los cuarteles" a ese patético cuadro que describís de las banderas enrolladas y la puta sensación de que se cagaban otra vez en la voluntad de la gente en la calle. Fuimos a poner los huevos y nos los enchocolataron, nos los decoraron y nos mandaron pa' las casas. Sigo creyendo que ese día marcó el comienzo del divorcio de la juventud con la política y del descreimiento de que las cosas se podían cambiar.
Bue... también creo que con estos últimos 7 años empezamos a superar el trauma.

Unfor dijo...

Buen recordatorio para suscribir a SH. Y decir que más que en coherencia; saquémonos a Rico (y si es posible a Juan José Alvarez) de encima y ganemos, más que en coherencia, en principios.

Norberto dijo...

Otra cosa que creo necesario, es contrastar la diferencia de la dirigencia peronista de entonces (donde se jugaba mucho en serio) contra la corporación militar, en contraste con la de los partidos populares de oposición en idénticas circunstancias, pero esta vez sin jugarse el cuero, ante la corporación agrogarca y su pata mediática en el 2008.
Con todos sus errores, el sopapo del negro D'Elia paró algo que podría haber sido tan peligroso para nuestra democracia como aquellos acuartelamientos.
Nunca menos y abrazos

Aldo Ulises Jarma dijo...

Totalmente de acuerdo Gerardo.
Abrazo

Anónimo dijo...

De acuerdo Unfor. Pero, paso a paso. JJ es deleznable pero nunca agarro un fierro (al menos en publico) para apretar un gobierno democratico. Necesitamos seguir con los cambios, pero los cambios en serio llevan laburo y tiempo. Yo creo que Rico esta madurito...

Saludos,

SH

Florencio F. Boglione dijo...

Gerardo: no comparto tu apreciación me parece que sos injusto, que cargas demasiado las tintas sobre la falta de "plus" de Alfonsín, todos con el diario del lunes en las manos acertamos los resultados del fútbol.
El discurso en la plaza de las felices pascuas no tiene nada de malo ( incluso creo que fue ovacionado por los presentes), después hubo toda una tergiversizacion sobre el mismo, que es la imagen que nos queda hoy.

Era un golpe militar y no existían tropas leales. La plaza y todas las plazas fueron una muestra de fuerza popular, pero la fuerza de los fusiles estaba del otro lado y me parece que lo central fue evitar hechos sangrientos que por suerte no ocurrieron. Los resultados de cualquier negociación los dan las relaciones de fuerza y me parece que en aquellos tiempos los militares tenían mucho poder de daño objetivo(podían imponer condiciones) y el gobierno radical venia a la defensiva en varios frentes y la cuestión militar era una de las mas calientes pero no la única.

Saludos Cordiales.

Gerardo Fernández dijo...

Florencio: Y eso que me cuidé de no caer en la imagen del "diario del lunes"
Mirá, creo que la clave está en cuando dices que "no existían tropas leales". Eso era sabido en ese momento. No recuerdo que alguien supusiera en esa época que había militares comprometidos con la democracia.
Por eso digo que el gran error de apreciación de Alfonsín fue no potenciarse en la fuerza popular, en el pueblo movilizado. No creyó él y no creyeron los radicales en el pueblo y así les fue.

21 de abril de 2011 14:15

GrouchoMarx dijo...

En algunos puntos disiento. El PJ del momento también defendía su propia quintita. Si se llevaban puesto a Alfonsín, se llevaban puestos a todos.

Alfonsín en su campaña habló de los tres niveles de responsabilidad y prometió juicios a las juntas, lo que, en esos tiempos, sonaba delirante. El PJ, en cambio, había sugerido impunidad, la que –finalmente- cerró con los indultos del compañero Menem, quien curiosamente, en esas Pascuas, era el que pedía al fusilamiento (sic) de Rico.
¿Qué nivel de confianza podría tener Alfonsín, ya a esa altura desgastado por su economía de guerra, en dirigencia que, cuatro años antes pretendía convalidar la autoamnistía?
El valiente de Menem aplastó a Seineldín, pero antes dejó en libertad hasta el último HDP que había puesto en cana el cagón de Alfonsín.
Aparte, el trasnochado putsch de Seineldín iba a contramano del fin de la historia. Un tipo que demonizaba a Martinez de Hoz, al imperialismo y a la propia dictadura de la que el fue parte, era casi un caricatura. El PJ en masa ya se había encolumnado detrás de Cavallo y las relaciones carnales, por lo que meter en cana al turco fue un paseo.
Alfonsín fue una anomalía dentro del radicalismo, un partido cagón como muy bien sostuvo Gerardo en uno de sus programas; pero ¿cual fue la actitud del PJ posterior?. Avalar los indultos, incorporar a Rico, a Patti!!!.
Y aceptaron a esos tipos sin chistar y los votaron cuando el compañero Menem salió a bancar los apremios ilegales porque la seguridad de los vecinos estaba primero que los DDHH de los delincuentes. Patti fue intendente pejotista con el 73% los votos.
Por eso creo que no podemos generalizar sobre el papel del peronismo en este tema. Es bastante ambiguo y hubo conductas dignas y mucha hijaputez.
Festejemos que la decisión de los gobiernos K hayan puesto las cosas en su lugar. Pero no por eso disculpemos la ambigua postura del PJ, oficial y renovación, en los 80 y 90.
Saludos.

vertienteperonista dijo...

ay ay ay... la verdad. no soy tan benévolo con alfonsín. no puedo darle el beneficio de la duda. si me pongo a contar la teoría de los dos demonios, el tercer movimiento histórico, el plan mussi, el plan de guerra, el plan austral, no me sorprende su reacción en esa semana santa, yo recuerdo que con la agrupación de estudiantes secundarios en la que militaba en ese entonces decidimos no ir, y lo hice no porque no quisiera defender la democracia, sino porque sabía que era una obra de teatro en la que el pueblo, otra vez, estaba convidado a ser cómplice de una mentira, de un arreglo. esa lógica de alfonsín que al final, lo siguió hasta el final de sus días, con absoluta coherencia.

ram dijo...

Sí, los milicos sublevados tenían poder de fuego pero ¿cuánta gente estaba en las plazas y calles?
Alfonsín no tenía los chumbos pero tenía esa enorme multitud, no detrás, adelante de él.
El milico que tirara el primer tiro sabía que iban a ser los últimos, esa multitud simplemente los linchaba.
Un costo enorme, si pasaba, pero también un elemento de presión insuperable para cualquier golpista.
Los "años del lunes" que son los que vinieron después dieron lugar a una democracia tan devaluada que casi fue una caricatura.

Julio César dijo...

Buena reflexión. Siempre es saludable la relectura. Oscar Alende, por ejemplo, integró la Junta Consultiva de la revolución fusiladora del 55. Nada es lineal en la historia. Por eso no es aconsejable el dogmatismo y siempre debemos estar abiertos al debate enriquecedor y la reflexión.

Antonio (el Mayolero) dijo...

Tambien es bueno recordar que Alende integró la Junta Consultiva para denunciar que Barcos Ingleses amunicionaron y abastecieron a la Flota de Mar al mando de Rojas para hacerla operativa, presentando las grabaciones que lo atestiguaban, y ante la indiferencia del resto de los integrantes de la J.C. renunció a ella, porque sinó vamos a terminar pensando que Alende se quedó alli para avalar los fusilamientos del '56. Cosa que si hicieron Alicia Moreau de Justo, Americo Ghioldi y el resto de la runfla sobreviviente de la Unión Democrática.

El chocolatero dijo...

Gerardo, pará de atrasar!
Cuando van a hablar los kirchneristas de algo que sea un "proyecto", y no de un "modelo"?
Cuándo dejarán el pasado para dedicarse al diseño del futuro, que brilla por su ausencia?
Por suerte acabo de venir de la charla magistral que ofreció el premio Nobel.
Estaba Hebe pero se tuvo que portar bien, la civilización que la rodeaba es así. Nadie la quería matar como ella querría hacer con quienes odia. O ver de rodillas, como el tuerto bien muerto.
Hasta cuando van a seguir refiriendo a la semana santa del 87 y pasando cada año los goles de Maradona a los ingleses en el 86?
Solo entendible en un SOCIEDAD DE ZOMBIES, de muertos que no saben que murieron.
Adivinasta!
Hablo de Argentina!

Jorge Alfrefo dijo...

No sería oportuno que los peronistas que votaron a Luder antes de ser jueces de todos los demás pidan perdon por votar a Luder que sostuvo que no derogaría la autoamnistía dictada para ellos mismos por los milicos y tampoco propuso el juzgamiento para los milicos. Me tienen cansado acusando de cagones a todos los demás, como si Perón se hubiera quedao en el 55 a defender el gobierno. Ni siquiera apoyaron la CONADEP. Tiran la piedra y esconden a Menem, el de los indultos.

Anónimo dijo...

En esos días los residuos del "partido militar" pusieron en riesgo la democracia, como el poder económico agromediático la volviò a arriesgar en 2008. En el primero, el justicialismo se puso los pantalones con la generosidad que lo caracteriza, en la segunda ocasión la oposición liberal-radical no sólo hizo silencio sino que se montó el neo-golpismo. Esto me lo dijo una vez con pena un alfonsinista de paladar negro, hoy ultracristinista. Confesaba vergênza por los correligionarios. Salutes compañero Gerardo.

Ernesto G.

Resentido común dijo...

Gerardo: El Punto Final fue anterior a esa Semana Santa y la Obediencia Debida posterior. Ésta última ley es la que negoció Alfonsín con Rico, inaugurando el ciclo de apatía política y desilusión que recién empieza a cerrarse con el kirchnerismo. Es el ciclo de predomino de las corporaciones sobre la voluntad popular. No sabemos qué hubiese pasado si Alfonsín no negociaba, pero sabemos lo que dejó de pasar. La política sucumbió al miedo y abandonó la iniciativa. Para los que dicen que Alfonsín no tenía otra posibilidad, deberían preguntarse qué posibilidad tenían los milicos. ¿Una nueva dictadura? Imposible. Tenían mas poder que ahora, es verdad, pero no estaban dadas ninguna de las condiciones posibles para un nuevo golpe. Con un poco mas de coraje en ese momento, las ilusiones democráticas se hubiesen profundizado. Por eso muchos volvimos ese día llorando de la plaza.

Florencio F. Boglione dijo...

Gerardo: Te aclaro que en aquella época como militante de barrio consideraba que no había que negociar nada con los militares, el punto final y después la obediencia debida, a los cuales nos opusimos, la vivimos como una claudicación y un error,como se vio después se pagaría en las elecciones del 87. Lo que que digo es que desde un primer momento Alfonsin tenia y sostenía lo del distinto nivel de responsabilidades, conocido después como obediencia debida y con el juicio a las cúpulas procesistas pretendía cerrar el tema de los desaparecidos y estos ejes era los que venia transando con el frente militar como solución, la posición hacia adentro de las FFAA no era homogénea habíamuchos pases de factura y cortes horizontales pero se abroquelaban en que no se investigara la "guerra sucia" que ellos crían un logro, desde el máximo comandante hasta el ultimo cabo. Tene en cuenta que la generación de políticos como Alfonsin vivieron y se formaron en otro país y otras circunstancias, la dictadura cambio para siempre eso y todo era prueba y error.

En el libro "Los años de Alfonsin" de autores varios hay unos capítulos interesantes al respecto.

Saludos Cordiales.

Florencio F. Boglione dijo...

Resentido: no soy de los que digo que Alfonsin no tenia otra posibilidad, el creía que esa era la forma de cerrar el tema estaba en su formación y percepción de la realidad y los factores de poder.
Lo que no comparto con Gerardo es que siendo un analista político de su nivel y experiencia como que simplifica demasiado un tema que tiene muchas aristas y es muy difícil sintetizar en dos opciones posibles.

Saludos Cordiales.

Gerardo Fernández dijo...

Florencio Bloglione: Debo deducir de tu comentario, entonces, que el proceder de Alfonsín fue lógico y se inscribía en su forma de ver el problema. Puede ser que a esa altura ya estuviera preso de su propio corcet.
Yo no quise ser tan duro

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