martes, 5 de enero de 2010

Sandro


Mamá nunca lo terminó de tragar a Sandro. Le daba cosita que Mary gozara tanto con sus discos. En aquellos días de los sesenta Sandro molestaba, turbaba a las madres. Hoy creo que lo que pasaba era que les generaba profundas e intimísimas sensaciones de gozo.


Creo que las excitaba.


Anoche, a minutos de arrancar La Bloguera, pensaba que a mis 49 años si repaso mi vida debo concluir en que me crié con Sandro, con Los Beatles y Credence, así de sencillo. Si tengo que musicalizar mi vida, si tengo que encontrar íconos que me marquen a fuego, ahí están los Beatles, ahí anda la banda de Fogerty y ahí está el Gitano.
Incluso si tengo que encontrar un motivo lo suficientemente fuerte para haber dejado mi adicción al tabaco (más de dos atados diarios) es, sin dudas, el drama del Gitano. Cada noticia sobre su enfisema me taladraba, hasta que el 6 de setiembre de 2003 a eso de las 7 de la tarde apagué el último cigarrillo.


Un tipo al que defendí en aquellos tiempos en que mucha intelectualidad progre lo despreciaba y mucho, con ferocidad diría, con ese asco por "la chongada" siempre tan presente en ciertos sectores sociales. Pero un buen día dejé de tener esas discusiones donde realmente gozaba a más de un progre que no perdonaba las dasafinaciones en Sandro pero ni las advertían en varias figuras del rock y el pop. Un buen día me quedé sin contrincantes, desaparecieron esos que me preguntaban azorados cómo podía ser que me gustara tanto el Jazz y a la vez Sandro.


¿Será por esa invitación de León Gieco para cantar "Mi amigo" en el disco "Semillas del corazón?


¿Será por que en Brasil en esos años también hubo una corriente de reconocimiento para con Roberto Carlos?





¿Será por ese disco horripilante que hicieron algunos rockeros tributando su música lo que cambió la mirada de ciertas clases medias snobistas? Hoy volví a escuchar la versión de "porque yo te amo" de los Cadillacs y ahí comprendí porqué la había olvidado. Por lo feo que es, sin duda. Bueno, qué cosa, muchos de los que criticaban las desafinaciones de Sandro no las advirtieron nunca en Vicentico, un muchacho que si fuera corredor de autos iría más por la banquina que por la cinta asfáltica. Porque, entre nosotros, para este chico afinar es una proeza que sólo se logra muy de vez en cuando, pero es tal su coherencia desafinatoria que logra el efecto contrario, les hace creer a muchos sordos progres que canta bien. Vicentico no trasunta los suburbios de la afinación, directamente está en el segundo cordón... Pero vos sabés, vistesss, es Vicentico, votó al MAS, es visto como un artista del palo por esa manga de progres sordos que criticaban a Sandro. Muchos de los mismos que escuchan los últimos trabajos de Sabina sin inmutarse (¿Se puede escuchar cantar a este tipo sin sentir que se están violando reglas básicas del buen gusto musical?)





Bueno, el caso es que quizá ese disco horroroso de rockeros tributando al Gitano quizá cambió la mirada de mucha clase media sobre este artista y ahí cambió todo y de un día para otro el Gitano pasó a ser una leyenda en vida.





Mi vínculo con Sandro es acrítico porque siempre estuvo ahí, en cada pliegue de mi vida. Fue para mí como una parte inescindible de mis días. No lo elegí como sí pude haber elegido más tarde a Roger Waters, a Miles Davis o a Cheo Feliciano. No me venció como Paul, a quién con los años y merced a evidencias incontestables terminé reconociendo como algo quizá más grande que el gran Lennon.





¿Esto lo hace más grande, esto lo afina? En absoluto. Hoy me cuesta horrores ver más de 10 minutos de cualquiera de sus películas y me cuesta más aún escuchar un disco suyo entero, pero eso no dice nada, eso no explica el vínculo.





O si querés sí lo explica.



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9 comentarios:

Racing sin el fracaso Cámpora dijo...

No todo lo popular es garantía de calidad.
Sandro, como todo lo argentino, nacoó como copia de lo que sucedía exitosamente en otro sitio. Un Beatle subdesarrollado que cantaba "boletos para pasear" en español. Osciló entre la fugazzetta y los últimos dignos boleros,pero tuvo el final trágico que merece todo ídolo agentino.
En este caso, por no haber sabido dejar de fumar a tiempo. Le llegó tarde la data de que fumar era perjudicial para la salud. Como el exceso de carne vacuna, que vuelve iracibles a las personas y que parece una burla para la gastronmía nacional, tan afín a la carne asada y a los matadros.
Seguramente llevará menos gente que Alfonsín , aunque mas que Mercedes Sosa.

MATHA BURROUGHS dijo...

Coincido plenamente con lo escrito en el post, sobre todo con respecto a dudoso gusto (u oído) musical de los "progre".
Parece ser que María Callas también tenía sus "gallitos", pero fue la única que entendió que la ópera era teatro cantado y ¡le ponía un sentimiento de aquellos!

TOTALMENTE DE ACUERDO CON RESPECTO A SABINA. Escucharlo me da vergüenza ajena.

MATHA BURROUGHS dijo...

Aclaro que Sandro no es uno de mis cantantes preferidos ni ahi, sus películas me parecen pésimas e ideológicamente estaba del lado del susanismo, pero eso no significa que denoste absolutamente todo lo que tiene que ver con él.
Me molesta esa posición progre de aplaudir todo lo que hacen ciertos "artistas" mediocres (inclusive más allá de que como personas sean una basura, y entre los progres hay muchos ejemplos) o que se han mandado terrible pifiada y de criticar a los artistas populares sin encontrarle un solo valor. Claro, hasta que alguno de estos últimos hace alguna declaración a favor de lo que piensan los progres y, como por arte de magia, comienzan a encontrarle virtudes. O entran en desazón cuando un artista progre sale con una gorilada indefendible.

Quiero que se entienda algo bien clarito: no defiendo a Sandro, ni siquiera me conmovió su muerte. Sí me pareció que, como estaban dadas las cosas, era lo mejor. Al que le pasó eso con alguna persona de su afecto sabrá entender.

Lo que me movió a escribir todo esto es la hipocresía progre se hacerse los ultrademocráticos y tener, en realidad, un gigante facho bien adentro en la sección gustos (bien al fondo a la derecha).

Hablo del tema porque a veces me he puesto ese saco progre que tiene el color de la soberbia.

DelsioEvarGamboa dijo...

Indudablemente la muerte de cualquier ser humano es una pérdida para la humanidad. La muerte de un artista lo es para la cultura, aunque para ésta, no sea este el caso precisamente.

Anónimo dijo...

Cuando yo tenía once años, mi vieja reaccionaba igual que la tuya En cambio cuando en casa lo escuchamos por primera vez cantar "El maniquí" se metió a mi viejo y a mi tío en el bolsillo. Pasaron unos cuantos años hasta que le escuché a decir a mi mamá que Sandro tenía "esos labios carnosos..." Y esto es lo que escribi yo en 2003:

El viernes pasado, tuve una cita de amor largamente esperada. Cuarenta años esperada.

Cuando tenía casi doce años me enamoré de un pibe disfrazado de gondolero que no tenía más de dieciocho.
Era flaco, narigón, un poquitito jorobadito. Bailaba más que bien. Levitaba. Y a mí me hacía elevarme al paraiso.

Los dos o tres amores en serio que tuve después y hasta ahora, fallaron por diversas causas. No podía ser de otro modo. Yo estaba enamorada de él tanto como de chica estuve enamorada de mi viejo. Y ya se sabe, una se pasa la vida buscando ese ser ideal que la educación y la costumbre van forjando en el alma y el cuerpo. Hace mucho tiempo que me dí cuenta que busqué en esos tres a estos otros dos, sin encontrarlos claro.

Excluyendo a mi papá, el único que no ha logrado decepcionarme en cuarenta años es el del viernes. Es el mismo pibe con remera de gondolero que me fascinó en 1962. Sí, ya sé, está más viejo, más gordo, más sabio, más refinado. En alguna medida ya no es el mismo. Y yo tampoco.

Estaba todo bien, hasta que pisó el escenario, una hora y cuarto después del horario anunciado. Las tres mil y pico que me rodeaban empezaron a gritar. Yo, me pasé toda la función llorando como la repelotuda que soy. No podía parar de llorar. Y no paré de llorar hasta que a eso de las cuatro y media de la mañana, fumando el octogésimo cuarto pucho de esa larga jornada, la radio pasó un tema de él. Y me levanté de la cama y me puse a bailar a oscuras en el escasísimo espacio de mi dormitorio, como cuando tenía dieciocho años:

Esa era la cita de amor largamente esperada de la que les hablé el jueves, OK, la tuvo conmigo y otras tres mil. Pero hubo un momento en que puedo asegurarles que en Corrientes al 800 estuvimos solos él, el pibe de la remera de gondolero y yo, con mis once años y mis medias tres cuartos que siempre se me enrollaban a la altura de los tobillos.

Mauri Kurcbard dijo...

2 temas de Sandro que pintaron mi infancia..."Una Muchacha y una guitarra" y "La Fiesta"....se ve que me pegaron demasiado bien porque aparentemente despues no hice otra cosa mas que tratar de recrearlas....alguien se acuerda de esa ultima cancion?

Francisco dijo...

¿Soy un progre berreta porque me gusta Bob Dylan? Ese tampoco afina muy mucho que digamos.
Con Vicentico pasa lo mismo, tiene un estilo muy particular pero para nada desagradable.

Oscar dijo...

La pregunta es:
Los Kirchner no fueron a despedir a Sandro al congreso como sí lo hicieron con la negra Sosa, solo porque no habría cámaras?

MATHA BURROUGHS dijo...

Oscar, los Kirchner no son mediáticos. Esa pregunta se la tiene que hacer a otros políticos que sí lo son.

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