martes, 22 de junio de 2010

El "Polémico" Héctor Timerman


Tómese su tiempo, señora, mire el gesto, los lentes, la mirada... Es un tipo verdaderamente jodido ¿no?

Tiene usted ante sus ojos el rostro de la nueva "bestia K"

Está usted viendo poco menos que a un forajido, una suerte de barrabrava, un patovica reclutado por el "matrimonio presidencial" para apretar embajadores.

Un personaje maléfico que ha llegado para intervenir nada menos que la cancillería porque como usted sabrá, los Kirchner no están dispuestos a que el Ministerio de Relaciones Exteriores siga siendo "independiente" como ya lo demostraron en su momento con el Banco Central. En su frenesí tirano están convencidos de que la política exterior debe ser definida únicamente por la presidenta.

Este es el sujeto que ya antes de asumir amedrentó al ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous.

Y para que no ande perdiendo el tiempo le bato el desenlace de este entuerto, señora: En base a la descontextualización de las declaraciones del "polémico" nuevo canciller están instalando la idea de que el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous irá condicionado y amenazado a la Cámara de Diputados. Esto significa que todo lo que diga Eduardo Sadous será fatalmente poco y que sobre el fin de semana la Cadena Nacional de la Gente Linda estará hablando del retroceso que implica el hecho de que la cancillería haya sido "cooptada" por la presidenta.

Es la lógica del gobierno invasor ¿vió? Una pandilla que tomó por asalto la Casa Rosada sólo para hacerle daño al país.

lunes, 21 de junio de 2010

Prendieron la caldera de la Escuela 5



El miércoles pasado en la asamblea anual ordinaria de la Cooperadora de la Escuela Nº 5 (DE 10) del barrio de Belgrano se acordó instalar un pasacalle que simplemente dijera "Escuela sin calefacción". Incluso se propuso firmarla por los padres como forma de resguardar a las conducciones, tanto de Primaria como del Jardín y el CECIE pues nos consta que han hecho todo lo que está a su alcance en el sentido de reclamar por las vías administrativas correspondientes.

Por "casualidad" o no, el viernes se hizo presente personal de la Dirección de Infraestructura Escolar que procedió a encender la dichosa caldera. Los dos motores famosos que se llevaron en noviembre no fueron repuestos pero al menos circula el agua por las aulas y el jardín.

Algo es algo ¿no?


domingo, 20 de junio de 2010

El desafío de Proyecto Sur


Hace tiempo vengo pensando que mientras el denominado "centroizquierda" no sea capaz de mostrar una gestión de gobierno concreta no logrará trascender los límites de la política testimonial y de alguna manera quedará condenado a ver incrementar su caudal electoral en elecciones de renovación legislativa para luego caer en los turnos donde se eligen cargos ejecutivos.

Merced a los resultados de las elecciones del año pasado, Proyecto Sur tiene en sus manos la posibilidad de encabezar una coalición lo suficientemente poderosa como para arrebatarle el gobierno nada menos que de la ciudad de Buenos Aires a la derecha macrista. Se me ocurre, por ende, que si deja escapar esa posibilidad estará condenando al espacio progresista a seguir siendo un comentarista de la realidad en lugar de un actor que intente transformarla.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es una vidriera desde la que se puede ir proyectando una forma distinta de gestión, lo que en realidad no tengo claro es si verdaderamente a la gente de esta fuerza le interesa meterse en la complejidad que supone asumir responsabilidades ejecutivas.


sábado, 19 de junio de 2010

Bajan...


Me sumo al repudio al accionar de la policía de Bariloche recomendado la lectura de este post del blog amigo "Un Día Peronista".

¿Cuándo empezamos a importar carne, leche y trigo?


Después con tiempo voy a buscar algunos datos pero así al paso quiero decir que hace días vengo recordando los augurios de Biolcatti, Buzzi y la mar en coche sobre que en este año íbamos a importar carne, leche y trigo.

El año pasado nos metieron miedo por todos lados con este asunto ¿Se acuerdan? Pero hasta ahora por lo menos pareciera que fueron todos bolazos. Es cierto, recién estamos en junio y para colmo el gobierno acaba de perder lo único bueno que tenía...

En una de esas el desabastecimiento empieza mañana

Digo, qué se yo

Arriando la bandera del consenso

Por Julio Burdman

La cuestión del “consenso” se convirtió en un elemento dominante del discurso político de los últimos años de la era Kirchner, en particular desde la crisis del campo. Su uso estuvo asociado a otros significantes y enunciados como “diálogo”, “acuerdo”, “pacto de la Moncloa”, “políticas de estado” o “abrazo Perón-Balbín”, que pudimos leer hasta el empalagamiento en las columnas de los principales medios de comunicación. Todos ellos formaron parte de un eje discursivo que buscó plantear una diferenciación con el oficialismo. Pero el triunfo de Ricardo Alfonsín en la interna radical y el posterior relanzamiento del peronismo federal, hechos vinculados entre sí, seguramente derivarán en un reacomodamiento de los ejes discursivos: el “consenso” comenzó a perder sentido estratégico.

Fue el discurso de la oposición, y resultó sin dudas eficaz para trazar una identidad contrapuesta al eje de la “confrontación”, con el que en quedó asociado al kirchnerismo. Como significante, el “consenso” tuvo la poderosa virtud de agrupar e identificar a todos sus emisores. Así, cuando alguien decía “consenso” o alguna de las otras palabras asociadas, el destinatario del mensaje sabía que estaba frente a un opositor a los Kirchner. Hablando de consenso y acuerdo, antiguos oficialistas enviaban señales de que se estaban por pasar al peronismo disidente; lo mismo aplicaba, por caso, para las homilías del cardenal Bergoglio o las metáforas del rabino Bergman.

Pero más allá de su eficacia como cédula de identidad, el paradigma del consenso no elaboró suficientes contenidos. La idea del consenso suponía algo más que una actitud comunicacional, pero ese techo no se perforó. Nunca quedó del todo claro cuáles eran esos consensos a los que se necesitaba arribar. Aunque se planteaba la necesidad imperiosa de hacerlo. De hecho, de tanto repetirse, se logró instalar en un sector importante de la opinión pública la idea errónea de que Argentina es un país sin consensos. Por el contrario, Argentina es un país con consensos extendidos en muchas cuestiones centrales.

Si seguimos los debates públicos de las democracias de Europa y América del Norte, vemos que sus sociedades y dirigencias están verdaderamente divididas en algunos contratos fundamentales. Estados Unidos está partido en dos acerca de quién paga los costos de la salud pública y la seguridad social; lo mismo aplica para su viejo dilema entre intervenir en el mundo, o aislarse de él. En Gran Bretaña, una mitad quiere estar en Europa y otra fuera de ella. España, Italia y otros países católicos no saben qué hacer con el matrimonio gay, el aborto y otras tendencias combatidas por la Iglesia. Varios países del centro y norte de Europa se debaten entre la integración de sus inmigrantes, o el cierre de sus fronteras. En Argentina, en cambio, hay mayores consensos de lo que usualmente se cree en lo que hace a la función del Estado, las políticas exteriores y de defensa, la integración regional, los debates morales, la población o la tolerancia. Más bien, podríamos agregar, sufrimos por aferrarnos a nuestros “consensos”, como ocurrió con los sucesivos “modelos económicos” del último siglo, y por nuestra dificultad para resolver colectivamente los conflictos distributivos y de poder que siguieron al derrumbe de ellos.

Los pocos contenidos que el paradigma del consenso fue capaz de enunciar, eran los objetivos comunes de un no-kirchnerismo heterogéneo frente a la amenaza de continuidad. Es que en el plano coyuntural, junto a la diferenciación el eje del consenso tuvo un segundo contenido estratégico: gestionar la posibilidad de una alianza opositora que pudiera enfrentar a un kirchnerismo que era la primera minoría, y que por esa razón perdía si el no-kirchnerismo se aglutinaba. Muchos rechazaban la hipótesis de este acuerdo, como Carrió, y fue cobrando forma de clivaje intra-opositor. Pero había una alternativa que representaba el consenso en su doble faz, de paz y de pacto: Julio Cleto Cobos. El fue el que puso fin al conflicto del campo, y el que podía liderar una oposición de unidad nacional con el apoyo de radicales y peronistas.

Esto fue, en buena medida, lo que estuvo solapadamente en debate en la interna radical que se celebró días atrás: profundizar el Acuerdo Cívico y Social (Alfonsín), recuperando la sociedad con la Coalición Cívica, los socialistas y el votante panradical, o abrir las puertas a un apoyo de los candidatos peronistas disidentes en las provincias. La movida del peronismo federal a los pocos días del triunfo de Alfonsín confirma que, por ahora, esta hipótesis pasa al archivo.


viernes, 18 de junio de 2010

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A propósito de Mundstock y ciertas giladas

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