sábado, 13 de julio de 2019

EL PIBE MARGARITA



Te promocionan una bandeja con un churro ¡un churro! un solo churro, pero empaquetado, un churro con packaging, súper top pero resuper boló... Es que vos entrás a comprarlo y los que te ven salir del súper murmuran: "miralo a ese comprando en la cadena tal". Al rato te comprás el ofertón del momento, el último grito de la moda: un paquetito con el reborde de las porciones de pizza que otros dejaron, mientras tanto algunas mentes brillantes estudian la posibilidad de que quien desee un descuento mínimo en combustibles se baje del auto y se cargue él sólo la nafta, sin terceros. El señor practica el "Yo me arreglo solito", se ahorra unos centavos y se desentiende de ese muchacho que antes lo atendía.
Esto se llama reducción de costos laborales pero popularmente se conoce como
"mirá vos, chee"
Estamos dándonos cuenta de a poco y tarde, como corresponde a todo empomado, del nivel de recrudecimiento de esa ideología feroz que transforma la vida en sociedad en un todos contra todos y donde lo que sirve es hacer la propia porque si no te llevan puesto; llegar primero a tomarse una Manaos, que es la gaseosa del pueblo, de los que trabajan.
Ese mundo donde un pobre diablo se comprará el churro empaquetado sintiendo que de alguna manera eso es "pertenecer" y donde otro se morfe el borde de las porciones de pizza convencido de que en realidad, para qué comprar la porción entera si lo que le gusta es ese reborde gordo y además surgirán en segundos sus defensores diciendo
"Si al pibe le gusta comer sólo un churro para qué va a comprar más y si le gusta el reborde de la pizza ¿Quién sos vos para obligarlo a comprar la porción?"
La miseria como sentido común
Estamos hablando de una hegemonía ideológica con una carga de ferocidad nunca vista y lo peor es que no está claro si tenemos las herramientas para desalojarla.
Hay un flaco hecho mierda que tarde a tarde sale a hacerse la diaria con Uber. Al pibe le dicen Margarita porque cree que ya ganó...
El macrismo es algo más profundo y grave que Mauricio; el macrismo es todo un movimiento compacto, preparado en años, es ese "equipo" de nombres propios que está demostrando un nivel de perversidad pero fundamentalmente de precisión que verdaderamente aterra porque tiene chances de eternizarse (y conste que lo digo desde el dolor más amargo) ya que mientras nosotros utilizamos palabras complejas como precarización y demás conceptos comprensibles en el mundo académico y sus alrededores esta gente que nos gobierna trabaja por abajo en las cosas sencillas y obtiene resultados porque a ese mismo señor que perdió el empleo por esta política económica lo convencieron que en realidad el problema no es él sino que viene de antes, que la culpa es del populismo y entonces ahora hay que apechugarla y fruncir los cantos. Es ese mismo argentino que ha tomado uno de los más de dos millones de créditos personales que está desparramando la ANSES por todo el país. Si si, sabe que eso le alcanza apenas para achicar la deuda que contrajo con el de la vuelta para que no le corten la luz, pero ¿Sabés qué? Algo es algo y entonces aparece la publicidad de un banco -esa donde la kernerista ya no está- y el debate de la pareja no es por la compra en el Shopping sino en torno a qué hacer para tapar la gotera, y pensás que si Esperando la carroza se filmara hoy, Brandoni diría que tenían tres churros en lugar de empanadas.
El macrismo está para convencer al pobre de que siempre será pobre y que en todo caso de lo que se trata es que su miseria sea digna, ese es su sentido histórico, su razón de ser.
Su peligrosidad va mucho más allá de lo electoral

2 comentarios:

ram dijo...

Bueno, es que como decía Fontanarrosa, el mundo ha vivido equivocado, hasta hoy yo mismo tenía la costumbre de invitarle pizza al perro, justamente esos bordes.... y sin pensar que si los juntaba y vendía, algún día me llenaba de guita. El perro agradecido pero yo me perdí la oportunidad del gran amprendimiento gran... no hay caso, no vamos a entender nunca la amarillez.
Lo del churro empaquetado y solo, es un signo de modernidad y cuidado de la salud, acá a la vuelta de casa se los venden de a varios en unos envoltorios de papel llenos de grasa, se ven ricos pero seguro hacen mal, igual que los bollos con chicharrón y otros espantos populacheros, debiera agradecer el esfuerzo virreinal por salvarlo del colesterol. Pero lo que es maravilloso es haber sido testigo de bandejitas de carne con alarma, la verdad, incomparable esa sensación de no estar en un super rasposo y sí en una joyería, pero bueno, son las delicias de estos tiempos virreinales.
Uber, por acá no llegó y los margaritos ya ganaron con otros emprendimientos productivos, le mencioné los churros, los bollos y otras delikatessen locales.... las empanadas y empanadillas de dulce, las pizzas y calzones, en fin todo lo que se pueda vender bajo un toldito de 1 x 1 en la vereda.... acá no se salva el que no quiere.
Cuando a uno se le ocurre tratar de entender por qué pasa lo que pasa, hay cosas que llaman la atención, el chamuyo amarillo es tan sencillo que hasta un crío lo entiende, claro, está pensado para críos así sean jubilados de la mínima o profesionales perezosos para pensar y ni hablar de las viejas malco envidiosas porque CFK no quiso nunca ser florero ni NK niño bonito... los inventores del engendro buscaron y encontraron algo que ya estaba, el antiperonismo, lo adornaron con cucos reales e inventados, infinita repetición por sus medios, la pereza del que escuchaba lo que quería escuchar y chau, listo el pollo... ahí los tiene currando a mansalva.
No sé si el pobre es consciente de su pobreza, lo que sí creo es que cree que mejor que el pobre sea otro y que él, sea de pedo o por levantarse temprano, va a zafar y se salvará.... él solito, todos tenemos parientes o conocidos así, cándidos y a la vez crueles, como críos, bah¡

Diego dijo...

Mirá vos qué coincidencia. Ayer estaba pensando en qué andará Gerardo Fernández (ya no te escucho por radio, a lo mejor no me enteré para dónde fuiste).

Y hoy aparece este post, como en los viejos tiempos.

Saludos.

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