jueves, 26 de junio de 2014

Hola ideología...



La palabra "cipayo" suena vetusta y agresiva, es cierto, pero hasta el momento no tenemos una actualización en nuestro vocabulario que resulte funcional para describir la razón de ser de esa minoría de argentinos estrechamente ligada a los centros de poder internacional que operan siempre en contra del interés nacional.

Cualquiera que se someta al cable nocturnal los verá en pleno regocijo, canchereándola con el "¿Vieron que el mundo es así y no como ustedes creían?"

Pero a veces, un cambio de pantalla le muestra al pueblo una trama oculta, algo de lo que se hablaba, se lo sospechaba, pero de lo que no se tenía evidencias, mas allá de los libros. Hasta que un día y por esas volteretas que da la historia las cosas se ven más claras y se comprende en un santiamén todo lo escuchado y supuesto anteriormente. El cable nocturnal nos los muestra a cada uno del derecho y del revés. En muchos casos los hay que fungieron de cuadros técnicos durante la dictadura, que fue el momento del gran endeudamiento. Ahí anda como si nada Carlos Melconián, diciendo que hay que pagar como sea cuando fue el que recomendó nacionalizar la deuda externa de empresas privadas, cosa que Domingo Cavallo hizo en 1982 siendo presidente del BCRA. Ahí anda también Federico Sturzenegger, procesado por el megacanje junto a Mulford y otros. Bajan línea con un nivel de impunidad que asombra, sin pasado y sin prontuario, hablando como simples "especialistas"

Decíamos que a veces un cambio de escenario abrupto sirve para ver en todo su esplendor lo que hasta hace poco era indescifrable. En el caso del Kirchnerismo tenemos un buen ejemplo: nos sirvió para sentir en carne propia sesenta años después el tamaño del odio gorila ¿Acaso los bocinazos mañaneros del 27 de octubre de 2010 y las dudas de por qué el ataúd de Néstor estaba cerrado no nos hicieron entender las pintadas que decían "Viva el cáncer"?


El tema es que los tenemos a todos amontonados en el cable, como para hacer dulce. La duda, o si se quiere el temor, es vislumbrar cuánto terreno podrían estar ganando en la lucha por el sentido, entre otras cosas porque son cuadros que comunican muy bien, que saben por dónde filtrar su cizaña. Lo ideológico está hoy más presente que nunca pero pareciera que no sólo no lo estamos advirtiendo sino que tampoco estamos observando que en el plano donde hoy se da el debate, ellos llevan las de ganar. Si no retomamos algunas categorías de análisis que hemos dejado medio olvidadas nada nos indica que vayamos a tener buenas noticias en el mediano y largo plazo. 

Decíamos días atrás que no se trata de retomar un antiimperialismo vintage que por ejemplo desconozca los cambios que se han operado en el mundo y las nuevas contradicciones, pero sí de recordar que el fallo de Griesa vino a ratificar que el norte depredador existe y que al calor del Tea Party (Singer es el Tea Party) está dispuesto a recrudecer su política de garrote en su zona de influencia directa.

Independientemente de la resolución puntual de este entuerto con los buitres, que en cualquier caso empeorará nuestra perspectiva económica, seguirá pendiente una confrontación en el plano de las ideas que debemos abordarla en su verdadera dimensión porque su desenlace definirá nuevos escenarios. 

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