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jueves, 31 de mayo de 2012

Del cuartel a la cacerola

Escriba, que suele tener un poder de síntesis agudísimo puso en Twitter:

"Si considerás que es momento de hacer cacerola por mano propia es, en primer término, porque hay un opositor que no te está representando."

Me pareció espectacular y volvió a ratificarme la potencia que pueden llegar a tener esos 140 caracteres. Al toque me inspiré yo y puse:

"Los que antes golpeaban los cuarteles ahora golpean cacerolas. Estamos mejor"

Y es así nomás. Podríamos hasta legar a la cuenta de que llegan tarde estos cacerolazos que, además, fueron de una tibieza que asombra. Faltos de ganas, de fe, de convicción. Gritos de viejas crecidas al calor del golpismo gorila, espasmos de  hijos de empresarios del campo domiciliados en las zonas acomodadas de la capital federal.

Tienen que levantar el 54 % de octubre, tienen que levantar que el que les sacó el aumento en la provincia es Scioli, si, Scioli, la mismísima esperanza blanca, el que no se mete con nadie. Tienen que levantar que el pueblo trabajador se les está cagando de risa y para sus adentros murmura "tendrían que haberles subido aún más los impuestos a estos garcas". Y tienen que levantar que desde el 2008 hasta el 2011 la sociedad comprobó que no están capacitados ni siquiera para explotar la victoria que tuvo la Mesa de Enlace con la 125 y que luego el Grupo A ni siquiera tuvo capacidad para aunque sea bajar un par de puntos las retenciones. Hasta tienen que levantar que uno de los cuadros más lucidos que pudieron tener, Felipe Solá, los abandonó.

La sociedad argentina creció y ese crecimiento es el que dejó en la más horrorosa extemporaneidad las brabuconadas de Biolcatti y Buzzi. Pero qué contundente el Escriba, che, que precisión. Si tenés que agarrar la cacerola y salir al balcón es porque no tenés una puta herramienta política a mano y las elecciones de renovación parlamentaria no hacen más que preanunciar que el oficialismo las vuelve a ganar. Ahí está el dolar ilegal sumido en la vergüenza. No saben qué hacer para mantenerlo en ese ficticio 5,90. Ahí están sus modelos internacionales cayéndose a pedazos, se quedaron sin referentes y ni ejemplos tienen para darle a la sociedad. Ahí están los autos y las camionetas de los que se quieren hacer pasar por unos pobres diablos a la hora de ponerse. Ya no engañan a nadie, salvo, obvio, esa pequeña porción de boludos útiles que son los que compraron dólares a 6,10 y no le abrieron a los censistas el día que murió Néstor. Una minoría con una capacidad de movilización reducida al bocinazo y una profundidad argumental que jamás supera la memorización de un zócalo de TN.

Con un agravante, que nos hacen cerrar filas a los de la mayoría.
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4 comentarios:

Luis dijo...

Mucho más que un zocalo en TN, a veces. Repugna ver a la empleada del 13 Etchevez aprovechando para sumar puntos en su tweeter: "fetcheves Cuando sonaron, tímidas, las primeras cacerolas en 2001,menos canal 7, TODOS los medios lo cubrieron. No es un dato menor"

No es menor, no. No mucha gente cae tan bajo para citar el estallido popular y el fin de ciclo criminal de la Alianza en el 2001 y reducirlo a cacerolas, para luego compararlo con 200 tilingos en la CABA hoy, y con la eterno bolazo de la censura oficial en la tv publica. Y mucha menos gente usa su cuenta de tweeter para hacerle coro a sus jefes a ese nivel de chupamediez - bueno, no me salió otra palabra- (para despues decir "no soy la mesa de quejas de TN". No, solo es su parlantito).

Muy grosso tu texto. Abrazo.

David Grasún dijo...

Adhiero. Me gustó el texto y la pasión con que lo escribiste, y sobre todo la realidad política que refleja. Por razones laborales me perdí todo lo que pasó este día. Si no fuera por Ustedes no podría estar actualizado. La Patria bloguera, Twittera, Facebokera, cumple un rol importantísimo e imprescindible.

sin dioses dijo...

Son los votantes de Binner. Si querés Lee mi mirada en el blog tengo una mirada complementaria.

Flavia dijo...

y hablando de tuiteos, anoche por las cacerolas, Lucas Carrasco estaba a punto de agarrar la bazooka. Me encantó la bronca que le dió. Fué más auténtica que todo lo más elaborado que escribe.
Es verdad como dice Manolo que estas protestas son tan respetables como las nuestras por los demás, pero son los motivos que las impulsan los que parecen desmedidos.