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A veces el otro no tiene la culpa de todo

miércoles, 31 de agosto de 2011

Orquesta Popular de Cámara Chango Farías Gómez


No siempre los músicos evolucionan, no siempre la inspiración los acompaña como su sombra. En el caso de Miles Davis, no creo que sus últimos años hayan superado su creatividad de las décadas del 50 y 60. En todo caso se podría convenir en que a fines de los sesenta Miles llegó a su techo y que las dos décadas posteriores no significaron nada del otro mundo en cuanto a aportes. El caso del Chango Farías  Gómez es distinto: desde Los Huanca Hua hasta la “Orquesta Popular de Cámara", con la que actuó hasta su muerte, se puede observar una línea ascendente en calidad y complejidad. Si el Grupo Vocal Argentino fue la respuesta a las preguntas que le surgieron con los Huanca y si “La Manija” fue la conclusión de interrogantes que le planteó la MPA, la Orquesta Popular de Cámara es finalmente la compilación de 50 años de investigación y digo compilación porque quizá falte una etapa, la de la síntesis, la del producto definitivamente terminado. De lo que no hay dudas es que la cantidad de información que hay esta Orquesta es difícil de procesar en una sola audición.

Al fin y al cabo, el Chango no hizo más que explorar los parentescos entre las diversas músicas populares de América Latina poniendo fuerte acento en Africa y España, verdaderas cimientes de nuestros sonidos, y lo hizo desde un abordaje jazzístico, entendiendo al jazz como un lenguaje y una postura de libertad e improvisación ante la música. Todo esto es lo que depara el ir a ver la última criatura de este verdadero tótem de nuestra música popular. 12 músicos en llamas, con un nivel de coordinación que asombra, pero con espacio para la improvisación, en un clima donde en un momento hasta un acople da la nota justa y suena tan afinado que la platea lo toma como un sonido generado por ellos, hasta que el Mono Izarrualde se tapa los oídos con gestos de dolor y ahí caemos en la cuenta de que estamos ante la presencia de un ruido.

Se destacan todos, pero si hay que nombrar algunos, llaman definitivamente la atención Néstor Gómez en guitarra (siempre estaba al lado del Chango en esta formación) y Omar Gómez en el bajo, un tipo que tiene todo lo que hay que tener para ese instrumento, cara de malo, barba, cuerpo grandote, gorra y, fundamentalmente, se toca todo. Este tipo de agrupaciones requiere inexorablemente de bajistas curtidos, de espaldas anchas, capaces de ir a cabecear al área rival y de salir con la pelota dominada pero al mismo tiempo aguantar los trapos cuando te ataca La Vieja en ritmo de chacarera desenfrenada pero se te cuela el carnavalito por la izquierda y hasta el mambo te hace jueguito por la derecha. Lo mismo que cuando Garúa pasa del bolero a una suerte de descarga cubana: hay que saber soportar todas esas complicaciones y el hombre se la banca como si nada.

Gerónimo Izarrualde, sólido en la batería, lleva ahora la pesadísima carga de reemplazar en la voz al Chango y lo hace con soltura. Anoche les costó, se notaba en el Mono, que no podía disimular el dolor que le salía desde las entrañas. No obstante el Chango estuvo y estará presente toda vez que suene esta orquesta porque cada arreglo, cada detalle por nimio que sea lleva su marca. Fundamentalmente en "Tacita palito bombón Helado" tema con el que cierran y nos retrotrae en ritmo de murga a esas tardes calurosas donde se escuchaba a los heladeros en esa pesadas bicicletas recorriendo las barriadas porteñas. La murga fue su objeto de estudio durante los últimos años y este tema es una demostración de cómo sobre la base de un ritmo sencillo se puede elaborar una música tan delicada.

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5 comentarios:

Capitán Yáñez dijo...

Muy bueno lo de "jazzístico"... Original. Ahora no me acuerdo -los años no vienen solos- si fue un amigo que lo conoció al Chango en España allá por los exilios de los ´70 o si fue Peteco el que dijo algo así como "el Chango tiene tanta música encima que a veces no sabe por donde largarla". Lo de jazzístico es una buena explicación.

Leopoldo Pérez Obregón dijo...

Excelente post! cómo me arrepentí de no haberme puesto las pilas y haber ido a esos shows del chango que siempre tanto quise ir!
Necesito conseguirme ídolos más jóvenes, porque tampoco nunca puder ver en vivo ni a Juarez, ni a Libertella y los dos ya se me fueron! Un Justin Bieber me daría más margen tal vez.

MarC la C dijo...

Gracias, Gerardo! Evidentemente estabas ahí entero, como todos los que estuvimos. Lo del acople afinado te delata del mejor modo. Tu recorrido por sus gestos, lo que va sucediendo en los temas...todo conforma esa complicidad cálida de los que una y otra vez vamos y seguiremos yendo a sus conciertos.Muy identificada con tu post (se nota,no?)

Walter dijo...

Es una pena que lo de la Orquesta de Cámara no quedara registrado en ningún CD, siempre le costó sangre y sudor, por ser un músico de vanguardía, grabar... Recuerdo con "la Manija" se presentaron en 25 de Mayo, despues de estar 5 años sin tocar... y engancharon un contrato con la Provincia de Buenos Aires y fúe un par de años de mucha divulgación. Porque si no le damos a los musicos "de exelencia" como le gustaba a el esa palabra, la posibilidad de ser difusores, terminaremos con un folclore de 4/4 melódico.

pablo m dijo...

Que chico es el mundo... leo el comentario de Walter y yo toqué en 25 de mayo con el Chango (soy Pablo Mamiaro, guitarra eléctrica de La Manija "Rompiendo La Red") Recuerdo tambien que ese mismo día, se dió la noticia de la muerte de Carlos Monzón. Contento de que le haya gustado a Walter, lo brindado aquella noche.