sábado, 16 de abril de 2011

Relación Estado-empresas en Europa y acá


Olivia Shor escribe este oportuno informe en el sitio chequeado.com sobre la relación entre los estados francés, ingles y español y las empresas en lo referido al capital accionario y termina con un renglón que me dejó pensando:

"Cabe señalar que en en todos esos casos se trató de intervenciones acordadas con las empresas."


Dicho así da para pensar que en Europa las cosas se hacen con una dosis de diálogo mayor que acá, lo que termina siendo funcional a ese discurso según el cual "los K primero vinieron por el campo, luego por las jubilaciones, más tarde por los medios y ahora van por las empresas". Creo que habría que discutir un poco más en profundidad el vínculo del estado argentino con las empresas, entre otras cosas para ver si efectivamente desde 2003 a la fecha el estado conducido primero por Néstor y luego por Cristina efectivamente ha tenido un accionar arrollador, tiránico, chavista o como se le quiera llamar.

Que se sepa, el estado argentino ha tenido una vinculación excelente con las empresas en los últimos años, incluso brindando préstamos y generando un nivel de actividad que les ha servido y cómo a los conglomerados económicos. Lo que sucede es que, como se pudo comprobar el miércoles en "A dos Voces" cuando debatieron Daniel Funes de Rioja y Héctor Recalde, el mundo empresario tiene una gran capacidad para dar vuelta el sentido de las cosas: Funes de Rioja dijo, por ejemplo, que el empresariado se opone a la "cogestión" en las empresas cuando Recalde se refería específicamente a la participación de los trabajadores en las ganancias, tal como lo marca nada menos que la Constitución nacional. Clarín mismo tituló en estos días que la colocación de directores del estado en empresas sería una acción tendiente a "controlarlas". 

Si repasáramos la historia argentina veríamos que en realidad las relaciones entre el Estado y las empresas siempre fue excelente, con la particularidad de que fueron estas últimas las que impusieron siempre el proyecto. 

Y así nos fue.

Una de las grandes diferencias con Europa es que allá las burguesías confundieron sus intereses con los intereses de los estados, entendiendo que el mejor negocio era aquél que les daba dividendos a ambas partes. Esto, sumado a otras cuestiones que no vienen al caso tratar ahora, determinó que se pudieran edificar sociedades sin tantas diferencias sociales. Acá, en cambio, la mirada empresaria fue totalmente: "Hagamos la nuestra, nos encerramos en nuestros castillos de cristal de zona norte y ya fue", pareció ser el razonamiento de nuestros hombres de negocios. Así le fue al país, así chocaron la calesita y quedamos tecleando hasta que se pudo empezar a reconstruir el país y de la mano de esa reconstrucción vino también una reivindicación del rol del Estado que como se sigue viendo a diario, es vital para consolidar sociedades más equilibradas. Se lo puede ver no sólo en Europa sino en casos como el tan elogiado Brasil. Claro, el asunto es que alguno de los visitantes habituales del blog cuando hablamos de estos temas dirá que en la patria de Jobim las cosas andan mejor porque tienen una dirigencia política de mayor calidad. Ahí nosotros responderemos que la diferencia está en los industriales brasileños que le sacan varios cuerpos de distancia a los nuestros.

Nuestro problema es que hay etapas en la construcción de las naciones donde las cosas no se logran por consenso. Lamentablemente las empresas argentinas, tan acostumbradas a vivir de la teta del estado y a imponerle las reglas del juego, no están dispuestas a entregar absolutamente nada y mucho menos a conversar la estructuración de un capitalismo un poco menos salvaje, entonces al gobierno no le queda otro recurso que ir de prepo. La medida de estos últimos días no entraña riesgo alguno para las empresas: Un par de directores del Estado no puede lograr absolutamente nada en términos de la orientación, de los negocios y de la actividad de la firma. Fijémonos en el caso de Papel Prensa, lo poco que han podido conseguir los directores del Estado, salvo denunciar desde adentro cómo son los negociados, cuánto ganan sus ejecutivos, etc, pero fuera de eso no han logrado torcer el rumbo de la empresa.

La discusión de fondo es qué lugar debe tener el Estado en el formato de país que queremos construir, ahí está el meollo. El kirchnerismo quiere que el Estado tenga un lugar central porque entiende que sólo así se puede diseñar un futuro distinto. Las empresas, en cambio, pretenden que todo siga como fue hasta 2001. En definitiva es el pueblo quien debe decidir el rol del Estado en la economía. Nosotros tenemos algo que decir en estos asuntos y debemos opinar. Lo bueno es que ahora tenemos canales de discusión de estos asuntos y de hacer oír nuestras voces. 

Ya no viene todo cocinado de arriba.

Y no es poca cosa
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6 comentarios:

santix dijo...

Y si no quieren directores de un grupo accionario en condiciones legales de tenerlo, que recompren las acciones, ¿no?
¿El capitalismo funciona sólo cuando a ellos les conviene?

Patricia dijo...

Twittwe de Leopoldo Moreau
"Ayer Siderar iba a repartir 440 millones en dividendos.Termino repartiendo 1551 m.392 fueron para los jubilados.Dio resultado.Buen comienzo."
http://twitter.com/Leopoldo_Moreau/statuses/59333795396067328
No tengo conocimiento de que Moreau sea UltraK, no?
Espero que se lo comente a Ricardito porque Ricardito está en contra de la iniciativa del gobierno.
Ricardito acompasadamente, va pifiando cada una de sus acciones, Don Raul se debe estar revolcando en la tumba

El blog de Sete dijo...

muy buen analisis... hay que avanzar en ese camino para poner realmente la economia al servicio del pueblo y no del capital. abrazos

camilo dijo...

lo de siempre: quieren un Estado bobo

El Grito Primal dijo...

Excelente análisis Gerardo

Julio César dijo...

"Nuestra burguesía" no es nuestra, en tanto que solo es argentina porque extrae sus ganancias en Argentina. Pero no lo es el sentido de compartir un espacio físico y un proyecto histórico común que abarque a la mayor cantidad posible de compatriotas. Aclarado esto, la burguesía argentina siempre fue tributaria del capital trasnacional y actúo de esa manera como correa de transmisión de las empresas imperialistas en suelo argentino. Otra característica es su sumisión a la oligarquía terrateniente, esto se vio ratificado en tiempos del lockout patronal por la 125. En los años 40 c0mo consecuencia de la guerra europea, el estado argentino desarrollo la industria siderurgica (altos Hornos Zapla), luego con Perón, el estado siguió supliendo la ausencia de una clase industrialista nativa (al respecto Jauretche decía que en USA a un ganadero lo llamaban "junta bosta" y en cambio acá un industrial se apura a tener campos y caballos, acá el status es ser estanciero). El estado siempre ha estado en apoyo y socorro de la burguesía cuando al frente del estado había voluntad de desarrollo industrial. Pero la burguesía siempre entendió que el Estado debía estar a su servicio pleno y sin ninguna exigencia. La Constitución, con el artículo 14bis, puede remediar en parte esta falta de control y regulación necesarios ya que no puede ser que el Estado constantemente esté auxiliando a tipos que hacen lo les venga en ganas. Ahora el asunto es que esa ideología de que el estado es malo y el privado bueno inunda muchas partes de los poderes de la república, y en especial el Poder judicial, poder aristocrático más que democrático, y es allí donde se resguardan los empresarios vampiros del Estado. Creo que hace falta democratizar el poder Judicial, debe ser elegible como el legislativo y el ejecutivo. Si podemos elegir a quienes fabricarán las leyes y quién será el máximo responsable administrador de la república. ¿por qué no podemos elegir fiscales y jueces?

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