jueves, 21 de octubre de 2010

"Con quién se moja la muerte que nunca chupa conmigo"





Pocos artistas como él tenían la virtud de cantar el mismo repertorio durante 30 años y llenar estadios emocionando a la gente como la primera vez. A pocos se le perdonaban las desafinaciones, llegando a considerarlas, por momentos, como parte de su arte. El Sabalero fue el artista uruguayo más visceral de toda un legión de cantautores irrepetible. No tuvo la cosa sacerdotal de Zitarrosa ni la fina intelectualidad de Viglietti. El Sabalero tenía la virtud de conectar en la sintonía de los sentimientos más primarios y sencillos. Su arte se basaba precisamente en amplificar pequeños detalles comunes, por supuesto, a los sectores populares. Era una máquina perfecta para describir lugares y momentos del pueblo.

La muerte ahora vino y se encamó con vos, Sabalero del alma, y nos deja solitos, llorosos, con un agujero imposible de llenar. Te arrancó de nuestro lado y quedamos a la intemperie. Tengo miles de imágenes y básicamente de emociones porque como te lo dije aquella vez en FM Latinoamericana, pocos artistas me enseñaron como vos a sentir las expresiones populares. Nadie habló del "olor a limpio"; nadie describió un día de huelga en la orillita de río como vos. Nadie describió para siempre al piberío de cualquier barriada como lo hiciste vos en "Chiquillada". Nadie retrató con tanta claridad la felicidad efímera del carnaval como en "A mi gente" (Salvo Vinicius...)

Fuiste el más "tropical" de los grandes popes del Canto Popular Uruguayo, quizá los años en Holanda incidieron. Allá se respira salsa a lo pavote.

Esta noche te voy a dedicar el programa y se me va a hacer cuesta arriba.

3 comentarios:

walter dijo...

Un grade ,sin vueltas,que pena!!!!!

José dijo...

No lo puedo creer... qué días de mierda estos.

Flavia dijo...

Me lo hicieron conocer cuando era murguera. Y ya no lo pude dejar. Cuanto bajón, todo junto.

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