QUEMÁ ESAS CARTAS
REFLEXIONES SOBRE LA DERROTA
por Raúl Degrossi
Intentar una lectura de los resultados electorales del domingo 28 no es tarea fácil, cuando además resulta obvio que no hay justamente “una” lectura posible (como ésta que sigue) sino muchas, y cuando además involucra tanto desentrañar como se llega a esos resultados, como que se puede esperar que suceda a partir de ellos.
Lo primero que hay que decir (aunque pueda no ser lo primero que salta a la vista al analizar la elección) es que la derrota sufrida por el kirchnerismo (mas rotunda por su extensión geográfica que por las cifras en sí, con el hecho trascendente de la elección en la provincia de Buenos Aires), expuso en toda su claridad los límites y las falencias de su construcción política; tanto por la metodología con que edificó esa construcción todos estos años, como por los reales y concretos apoyos de que dispuso para afrontar el desafío, que incluso pudieron no ser todos aquellos con los que en teoría contaba.
No me parece que a esta altura tenga mucho sentido detenerse a pensar si Kirchner pudo intentar construir una estructura política de apoyo de otro modo (salvo como ejercicio de autocrítica para plantearse medios alternativos a futuro), o si hizo lo que pudo con los elementos que tenía a la mano. En mi caso particular, creo que hubo un poco de cada cosa.
Lo cierto es que si bien los epitafios en política no pocas veces suelen ser provisorios, las elecciones del domingo marcan el final del kirchnerismo tal como lo conocimos: una tendencia política de centroizquierda con capacidad de liderazgo político hacia el interior del peronismo, en sintonía (durante un cierto tiempo) con el humor social dominante y en condiciones de liderar sectores políticos y de opinión con el mismo componente ideológico que no se sienten representados ni contenidos en las estructuras del PJ; todo eso simultáneamente y produciendo la resultante de fuerzas que le permitió marcar la agenda política argentina desde el 2003.
Habrá que decir que el desmontaje de toda esa construcción fue resultado de errores propios (algunos graves) de conducción política y de transformaciones rotundas del modo de pensar, sentir y actuar de muchos sectores sociales, de los cuales el kirchnerismo (y esto también es un error importante en política) tampoco tomó debida cuenta.
Y no se trata de adscribir al simplismo de “escuchar a la gente” y en el camino dejar de lado las convicciones o el relato ideológico en el que se asienta la práctica política; sino simplemente de reconocer adecuadamente el terreno en el que se pisa para ajustar los medios en busca de los que sean mejores para conseguir los fines en el momento, adecuar las formas para garantizar el fondo de las políticas y no dilapidar torpemente, por cuestiones adjetivas, capital político construido a partir de concreciones sustantivas.
Se ha dicho hasta el cansancio que los Kirchner comunican muy mal lo que hacen desde el gobierno y es probable que así sea; lo que parece claro es que tampoco puertas adentro tomaron cabal conciencia que, aun emprendiendo reformas que muchos no dudaron en tildar de tibias e insuficientes, estaban generándose enemigos importantes sin gestar paralelamente una estructura política consistente de apoyo para enfrentarlos (esto fue particularmente visible en el conflicto agropecuario).
Surgido de la hecatombe institucional del 2001 y como una hechura de Duhalde para frenar a Menem, Néstor Kirchner fue abriéndose paso con determinación para construir su propio poder; pero el kirchnerismo nunca dejó de ser percibido como una anomalía por el sistema político tradicional, anomalía a la que habría que poner fin en cuanto la coyuntura diese la oportunidad de hacerlo, como se está viendo con crudeza por estos días.
No casualmente una de sus más enconadas adversarias fue Elisa Carrió, cuyo giro ideológico y de práctica política en los años kirchneristas permite percibir que, en rigor, nunca fue una expresión de recambio de la dirigencia golpeada por la crisis del 2001, sino más bien un subproducto final de su descomposición; como si la representatividad política opositora (encarnada en su figura) hubiese sido asumida por los sectores caceroleros del “que se vayan todos”, cuya gestualidad era visible bajo el ropaje del lenguaje mesiánico al que es tan afecta.
Resueltas por el kirchnerismo las reformas institucionales que podían satisfacer aspiraciones republicanas (como la depuración de la Corte menemista), en la medida en que fue perfilando un rumbo económico y social distinto al asumido como “normal” (lo que le valió los primeros cuestionamientos a su racionalidad política), las piezas del rompecabezas se fueron acomodando en un sentido transversal a los partidos, pero con el gobierno de Kirchner como divisoria de aguas del panorama político nacional.
Son de entonces los fallidos intentos kirchneristas de ampliación de su base de sustentación por afuera del peronismo, con acento en lo ideológico primero (la transversalidad) y en las estructuras concretas de poder después (la Concertación Plural), en aras de fortalecer la gobernabilidad.
Por otra parte viene bien reiterar aquí algo escrito antes de las elecciones: “Tras una tácita conformidad inicial con la recomposición de la autoridad del Estado, imprescindible para encarar el reordenamiento de la economía desmadrada (en especial en sus efectos medibles para ellos como el “corralito”), el proceso de intensa repolitización de la sociedad abierto por Kirchner a partir del 2003 activó en las clases medias mecanismos de defensa implantados en el subconsciente por su formación cultural.
Esos mecanismos no expresan ya el miedo a pauperizarse (posibilidad por otra parte improbable en un ciclo de crecimiento económico sostenido), sino el recelo contra el ascenso de los sectores populares hasta niveles de vida y consumo que, suponen desde ese imaginario, les están vedados; y lo interesante del caso es que ese límite cultural impuesto a la movilidad social es coincidente con el límite de tolerancia de los bloques dominantes a las políticas de redistribución del ingreso, coincidencia que desde luego estos habrán de utilizar en su provecho, manipulación mediática mediante.”
Esto fue particularmente perceptible en la adhesión de vastos sectores de las clases medias urbanas (muchas ya alejadas de su adhesión inicial al kichnerismo, no pocos que votaron por Cristina) al reclamo de las patronales del campo contra la resolución 125.
El tono de la protesta cacerolera de esos agitados días tuvo un fuerte sesgo ideológico, donde si bien afloraron los tradicionales dardos lanzados por esos sectores medios contra los Kirchner desde el 2003 (y contra el peronismo desde 1945), también se manifestaba la preocupación por una radicalización del proceso de cambios, más allá incluso de las intenciones y posibilidades concretas del gobierno de Cristina.
Esa fue la oportunidad que vislumbró el entramado político del sistema tradicional (desde dentro y fuera del peronismo) para adherir sin fisuras al planteo corporativo de la Mesa de Enlace, buscando fuerza social para acometer contra la “excepcionalidad” kirchnerista, en pro del retorno a la “normalidad”.
Desde entonces el gobierno y sus sostenes fueron perdiendo paulatinamente la capacidad de imponer la agenda, y puestos a sostener sus logros (muchos innegables desde una perspectiva objetiva), sus falencias comunicacionales y la endeblez de su estrategia política de acumulación de apoyos quedaron expuestas en toda su magnitud, lo que sumado a errores autoinflingidos (como la situación del Indec) fueron minando su fortaleza.
Con el resultado electoral puesto, y a partir de él, cabe conjeturar sobre el futuro inmediato no ya del kirchnerismo o del gobierno de Cristina, sino del país en su conjunto y aquí aparece una primera conclusión paradójica sobre la que habrá que volver: hoy parece más claro el panorama político de cara a las presidenciales del 2011, que el futuro inmediato de la gestión iniciada en diciembre del 2007.
La renuncia de Kirchner a la presidencia del PJ (cargo en el que nunca pareció sentirse realmente cómodo), amén de un reconocimiento al nuevo realineamiento de las fuerzas partidarias, expresa la intención de salir momentáneamente de la línea de fuego para reflexionar cual será en lo inmediato la estrategia más conveniente a seguir.
Como una muestra de que a las opciones concretas políticas que se adoptan hay que verlas con la óptica del proceso histórico, hay que recordar que la criticada “pejotización” del kirchnerismo, al par que la búsqueda de apoyo en las estructuras reales y consistentes que estaban más a la mano (luego de los intentos fallidos que ya se han descripto por ampliar sus bases de sustentación), se basó en el argumento de no regalar la estructura partidaria como aparato político con fuerte carga simbólica a adversarios enconados.
Las reacciones post electorales de estos, desde Barrionuevo a Reutemann pasando por Puerta y otros personajes célebres, parecen darle la razón a la decisión adoptada entonces, al menos en este punto, por Néstor Kirchner. Cabría imaginarse que desenlace hubiese tenido el conflicto del campo si, ante la derrota parlamentaria del gobierno, el aparato del PJ hubiese estado entonces en manos de los rivales más enconados de Kirchner.
Con toda seguridad, el gobierno no hubiera podido recuperar la iniciativa política en lo inmediato y concretar algunas realizaciones trascendentes como la estatización de Aerolíneas, la sanción del régimen de movilidad jubilatoria o la liquidación del sistema de las AFJP.
Las opciones políticas que se le presentan a Kirchner en lo inmediato, parecieran ser, por un lado, decidirse a liderar un espacio de centroizquierda por fuera del peronismo (aunque en ella confluyan dirigentes y fuerzas de ese origen), o una corriente interna del PJ con esa orientación, desde la cual tratar de influir en las políticas y planteos partidarios y (esto es más dudoso) en la selección de la candidatura presidencial del 2011.
Pero esas opciones (que vuelven a plantearle a Kirchner la disyuntiva inicial de su gobierno) no pueden ser evaluadas en un contexto puramente teórico o de afinidades personales, pues al ser el soporte político del gobierno de Cristina, tiene responsabilidades institucionales que son ajenas para los demás, y el camino que en definitivas adopte marcará los apoyos reales de ese gobierno, y estos definirán a su vez su rumbo; todo eso sin considerar lo que en uno y otro campo del espectro (progresismo de centroizquierda no peronista, y peronismo en sí) haya de encontrarse a la hora de tender puentes.
Sin negar las divergencias ideológicas entre ambos ámbitos (que resultan obvias en muchos casos), la divisoria de aguas pasa más por la actitud diferente que asumen frente a la cuestión del poder, a lo que hay que sumar que el compromiso institucional del PJ no es solo con el gobierno de Cristina (y habrá que ver en que medida lo mantienen sus diversas fracciones) , sino con las gobernaciones e intendencias que administra a lo largo y ancho del país; algo con lo que el progresismo de centroizquierda no PJ no tiene que lidiar, salvo honrosísimas excepciones que no hacen más que confirmar la regla.
Según sean los apoyos que los Kirchner encuentren para llevar adelante el tramo de gobierno que le resta a Cristina, éste puede darse una estrategia puramente defensiva tendiente a evitar la continuidad de la fuga de poder político y mantener bajo control las principales variables macroeconómicas, o (lo que hoy parece menos probable) decidir quemar las naves y avanzar con algunas de las reformas pendientes, profundizando el sentido del proceso iniciado en el 2003.
Y ante estas disyuntivas, es imperativo analizar someramente los panoramas del peronismo en su conjunto (con todo lo complejo de tal análisis), y del progresismo no PJ.
En el primer caso, hay un núcleo duro de menemismo residual que hoy parece sacar a relucir sus blasones de combatientes de primera hora contra Kirchner, en busca de autoridad para liderar la reestructuración del PJ. Este sector es a su vez el de vínculos más fluidos con la nueva derecha que representan Macri y De Narváez (Solá es un caso aparte donde el deseo de protagonismo personal agota el análisis), por lo que su intento de controlar al peronismo es obviamente para hacerlo confluir en esa dirección de cara al 2011.
Dentro de los sectores con responsabilidades institucionales, los gobernadores, los intendentes del Conurbano y la CGT tienen a su vez realidades diferentes; pues mientras los primeros deben conjugar eventuales aspiraciones personales (como Das Neves o Gioja) con la búsqueda de apoyos que las hagan viables, el sindicalismo liderado por Moyano se encuentra frente a la disyuntiva de evitar por todos los medios a su alcance que un cambio brusco en la orientación de la política económica le haga perder el terreno ganado desde el 2003.
En el caso de los gobernadores (una de las constantes del poder peronista) parece cobrar cuerpo la idea de una vuelta de tuerca “dialoguista” sobre el kirchnerismo, accediendo a algunas de las demandas de los sectores dominantes (habrá que ver cuales y en que medida) en aras a una mayor gobernabilidad, desalentando toda “fuga hacia delante” para no reeditar el escenario del conflicto agropecuario.
En esa perspectiva el componente ideológico entra en un segundo plano, supeditado a un cálculo de conveniencia o supervivencia política tratando de mantener al conjunto del peronismo contenido en el PJ como una alternativa electoral con chances reales de victoria en el 2011, mientras se acuerdan las reglas de juego para dirimir las candidaturas de entonces.
La situación en el progresismo de centroizquierda no PJ afín al kirchnerismo es más compleja, porque existen sectores que adhirieron al proceso abierto en el 2003 por sus nítidas diferencias con otras experiencias anteriores como el Frepaso (caso típico D’elía o algunos sectores de la CTA como Depetris) y con una real vocación de poder, pero que no han logrado desarrollar estructuras consistentes, que puedan contrapesar a las ya establecidas en el peronismo; en las cuales nunca se sintieron contenidos y menos luego del giro que allí pueden tomar los acontecimientos a partir de la renuncia de Kirchner a presidir el PJ.
Otros sectores se han desgajado del Frepaso, del Frente Grande e incluso han sido parte del gobierno de la Alianza o del mismo ARI (Garré, Ocaña, Conti, por poner nombres), y si las cosas en el seno del peronismo siguen como parecen evolucionar por estos días, bien pueden sentirse tentados de volver a las fuentes buscando alguna forma de testimonialidad política lejana a la lucha concreta por el poder.
El dilema de Kirchner es de hierro, porque aquéllos con los cuales pareciera tener mayor afinidad ideológica (y que por eso apoyarían una dirección hacia la profundización del modelo), carecen de estructuras consistentes para convertirse en un apoyo contundente al gobierno de Cristina; aspectos con los que sí cuentan los que (como los gobernadores) aconsejan poner el freno al proceso, y archivar el relato ideológico en espera de mejores tiempos.
Lo que estos últimos no parecen advertir cabalmente (al igual que otras expresiones del progresismo como Pino Solanas) es que la elección del 28 tuvo ganadores que no son precisamente los que se sentarán en las bancas del Congreso a partir de diciembre.
El gobierno de Cristina se verá crecientemente presionado por el bloque de poder económico (G-7, Asociación Empresaria Argentina) para ejecutar el trabajo sucio del ajuste (devaluación, suspensión de paritarias, eliminación de retenciones, liberación de las exportaciones, apertura de negociaciones con los hola outs y el Club de París, disminución del gasto público), para que quede claramente expuesta la racionalidad con que interpretan el resultado electoral, poniendo en acto y en público aquello que los vencedores del comicio admitieron a regañadientes durante la campaña, que harían en el caso de llegar al gobierno.
La impunidad discursiva de la que se le ha permitido gozar a las diferentes fracciones de la derecha política argentina (a partir de su incestuosa relación con el complejo mediático) es tal que, llegado el caso, si el gobierno de Cristina cediera en toda la línea a las presiones y adoptar el programa de sus adversarios, no sería de extrañar que éstos, ante las consecuencias económicas y sociales concretas de ese giro, en lugar de reconocerle su apertura al “diálogo” o al “consenso” (las dos palabrejas de moda), recrudecieran sus ataques diciendo que la situación ha escapado al control del gobierno, o que el programa es correcto pero fracasa por falta de confianza política.
El sistema político tradicional y el stablishment y sus instituciones más representativas desean evitar la reiteración en el futuro de otra excepcionalidad como el kirchnerismo, es decir un emergente político que escape de su control, y demuestre que está en condiciones razonables de acceder al gobierno y ejercer el poder manteniendo el control de la agenda por un buen tiempo; lo que hace que, habiéndolo vencido en las urnas, procuren propinarle una derrota simbólica tanto o más contundente que la electoral.
Por eso los sectores de la derecha peronista sueñan con un control total del PJ que les permita lanzar sobre el kirchnerismo otro anatema como el del 1º de mayo del 74’, y las diferentes vertientes del panradicalismo (reparar sobre todo en los outsiders como Cobos y Carrió y sus actitudes), buscan un nuevo vuelo en helicóptero (esta vez con pasajera k) que los redima ante la historia de sus fracasos y defecciones.
Los medios y todos los antes nombrados quizás sueñen con un “mani puliti” argentino, que obligue al kirchnerismo a pasar la mayor parte de su tiempo en los juzgados, dejando a cada paso jirones del predicamento político acumulado en sus años en el poder, repitiendo así el final de Menem.
Otros emergentes electorales con aspiraciones presidenciales que piensan en pescar a río revuelto (como Reutemann o Das Neves) deberán entender que, tanto más decidan desligar su suerte de la del gobierno de Cristina, más estarán obligados a construir una herramienta política en paralelo desde la que sustentar sus ambiciones (empresa en la cual es crucial el destino de la interna peronista), y tendrán que tener también en cuenta que el tiempo y la forma en que se cierre el mandato constitucional que vence en diciembre del 2011, estará configurando el destino político del próximo presidente.
Por eso no pocos dirigentes peronistas no kirchneristas (más de los dispuestos a admitirlo en público por estos días) han comenzado a pensar si el encumbramiento de Cobos no es un arma de doble filo para sus perspectivas a futuro; en tanto un final abrupto del gobierno de Cristina (aun con el barniz institucional de su sucesión por el vice) podría entregarle a las diferentes vertientes del radicalismo el control del proceso de transición.
Los resultados electorales arrojan como consecuencia inmediata la configuración de un mapa político totalmente corrido del centro a la derecha en todas sus variantes, desde el macrismo hasta el republicanismo pan-radical (de matiz preponderantemente balbinista si se permite la expresión), e incluso hacia el interior del peronismo hay lugar hasta para la resurrección de los despojos del menemismo.
Esto es en parte (y solo en parte) consecuencia del cambio que experimenta la sociedad en sus expectativas (el componente de ideologización explícita del voto anti K está presente pero no lo explica todo), y fundamentalmente de la actitud de la dirigencia tradicional que, aleccionada por las experiencias del 89’ y del 2001, entiende que la única forma de evitar el fantasma del golpe de mercado es adoptar una actitud amigable y componedora con las fracciones concentradas del capital.
Estas a su vez, acrecentado su poderío por el mandarinato mediático que ejercen sin complejos (lo que les permite influir sobre la carga simbólica de la sociedad, o en todo caso validarla), se sienten en condiciones de reconfigurar un sistema político a su gusto y paladar, donde existan incluso matices que le den un tinte de pluralismo que contribuya a disminuir las tensiones.
Si se repasan las opciones de hoy que se presentan como “ganadoras” o con chances de cara al 2011 (Cobos, Macri, Reutemann) se verá que hay derecha para todos los gustos, pero triunfará aquella que logre captar parte del electorado peronista, para lo que se requiere poner el pie en el aparato territorial del PJ, y decidir que hacer con la CGT moyanista (controlarla o ponerla definitivamente en la vereda de enfrente).
Esos probables ganadores del 2011, fueren quienes fueren, parecen hoy por hoy tener en claro que hay un solo programa que aplicar (paradójica vuelta al “pensamiento único” cuando las estructuras nacidas de éste crujen en todo el mundo), que no es otro que la hoja de ruta del poder real en la Argentina.
Para mayor equilibrio del sistema, las contradicciones internas al mismo se darían en temas que el propio poder real (en la intimidad obviamente) reconoce como secundarios y en algunos casos intrascendentes, como los controles republicanos, la manipulación de las estadísticas oficiales o la ética de los funcionarios (en ocuparse de esos temas el múltiple radicalismo puede prestar grandes servicios), sobre todo de los que pasaron por los gobiernos kirchneristas.
El poder verdadero no determina el voto de la ciudadanía como un designio fatalista, pero sí hace cuanto tiene a su alcance para influirlo, y siempre hará lo que crea oportuno para aprovecharlo; y esto quedó nítido en la estrella ascendente de Pino Solanas, que tuvo acogida amplísima en los medios masivos durante su campaña, en tanto y en cuanto le dio un matiz fuertemente opositor al gobierno nacional.
Esta verificación lleva a indagar sobre las posibilidades reales de crecimiento de la centroizquierda no kirchnerista hoy liderada (electoralmente al menos) por Solanas, crecimiento que parece más cerca de su techo que de su piso, si se computan dos factores: el sentir político real de vasta franjas de la ciudadanía (aspecto que deliberadamente se dejará para el final en el análisis) y las prácticas políticas de ese sector, donde el vedetismo personal, la mediatización de la política y la nula capacidad de autocrítica replican los modos de la peor derecha, al otro lado del arco político.
Esos vicios de origen que le impidieron al llamado progresismo argentino, en veinte años transcurridos desde el inicio del menemismo, construir una fuerza sólida en condiciones de disputar realmente el poder y construir agenda política desde él (por eso el kirchnerismo sedujo a buena parte de su electorado tradicional), parecen aflorar hoy en toda su magnitud a poco que, por ejemplo, se analicen las declaraciones y posturas del propio Pino Solanas inmediatamente después de las elecciones.
Ese discurso eufórico parece no registrar el verdadero humor social circundante (incluso el de parte de sus propios votantes), ni mucho menos la ofensiva reivindicatoria de sus intereses que, desde mucho antes de las elecciones, viene llevando adelante el núcleo duro del verdadero poder en la Argentina.
O en todo caso sí lo registra y elige no dar cuenta público de su hallazgo, para ubicarse cómodamente en el lugar del nuevo mapa político que se configura hacia el futuro, sin deseos (ni chances) reales de disputar el poder, y acotando su agenda a un puñado de temas simpáticos a ciertas capas del electorado o que garantizan presencia mediática (según el foco desde el que se aborden, claro), al estilo de los partidos “verdes” europeos.
Dentro de este oscuro panorama, bien harían esos sectores progresistas en entender que, si son verdaderamente tales y los anima algo más que la pura especulación electoral, deberán darse, más temprano que tarde, una necesaria estrategia de convergencia con el gobierno y con otros sectores del peronismo; si no en una agenda propositiva más ambiciosa, al menos en la defensa del núcleo duro de logros del kirchnerismo (jubilaciones públicas, movilidad de sueldos y haberes, negociación colectiva, actitud ante la protesta social, derechos humanos, política internacional); porque la realidad concreta marca (para el que la quiera ver) que muy probablemente haya que aglutinarse en defensa de lo logrado, más que construir en lo inmediato para profundizar los cambios.
Y esta constatación está ligada a otra, que es la del pensamiento real de muchos sectores de la sociedad como resultado de un largo proceso que arranca en la dictadura, se prolonga en el menemismo y llega hasta nuestros tiempos, que más que unas determinadas coordenadas ideológicas, tiene que ver con la actitud del común de la gente frente a la política.
No se trata del tópico simplista de decir que la sociedad se derechizó, sino tomar en cuenta que muchos argentinos se sienten “apolíticos” o “no políticos”, y le niegan a la política la capacidad de modificar la realidad o incidir en sus vidas cotidianas, sin percibir que esa es una forma brutal de politización, promovida por los intereses a los que les resulta funcional.
Que la Argentina sigue siendo un país injusto, con intolerables niveles de exclusión, pobreza y desigualdad es una aseveración que pocos se atreverían a discutir, al menos en público; pero si se pretende compulsar la opinión social sobre las causas de esos fenómenos, la unanimidad de opiniones comienza a ceder terreno, ni que decir si se interroga sobre los responsables de esos males y las formas de remediarlos.
Mas aun, siendo justos, cabría que nos preguntáramos para cuantos argentinos que no padecen esa exclusión, pobreza o desigualdad, el hecho de que haya compatriotas suyos que sí las sufran, resulta verdaderamente inaceptable; o cuantos hay que se sienten inclinados a hacer algo para revertir la situación, y no me refiero a la limosna o el asistencialismo.
Si se encara una tarea de repolitización de la sociedad en el sentido de plantear en la agenda pública estas cuestiones (algo que intentó el kirchenrismo en clara inferioridad de condiciones por sus propias torpezas comunicacionales y por la real situación de los medios en la Argentina), si se señalan causas y responsables, si se delinean probables mecanismos de solución al problema, a poco que los destinatarios del mensaje adviertan que esas salidas entrañan conflictos, los apoyos y en consecuencia la posibilidad de acumulación política irán disminuyendo con seguridad.
Para que la sociedad argentina sea más justa, para darles algo a los que nada o poco tienen hay que sacárselos a los que tienen mucho o todo, porque no están para nada dispuestos a entregarlo voluntariamente.
Recordar si no la postura de las patronales agrarias durante el conflicto del año pasado cuando (al igual que hoy) postulaban la eliminación de las retenciones diciendo “bueno, nosotros en el 2002 las aceptamos ante una situación excepcional porque no había otro remedio para salir de la crisis, pero ahora la cosa es distinta…”; o peor aun los planteos de dirigentes que se dicen progresistas (como Binner) en cuanto a que son una herramienta excepcional y que hay que ir dejándolas de lado paulatinamente.
Es decir que está clarísimo que para avanzar en un proceso de cambios más profundos que los que el kirchnerismo pudo lograr habría que afrontar seguramente conflictos, habría menos espacios para el “diálogo” y los “consensos”, y allí las mejores intenciones (aun de los más puros e incontaminados progresistas) chocarían de frente contra el denso muro representado por un sentido común social construído durante más de tres décadas.
Ese mismo muro impide ver en toda su magnitud la ofensiva desplegada por el neoliberalismo por la defensa de sus posiciones y la reconquista de las que debió ceder, desde antes de las elecciones y con más vigor seguramente después del resultado que arrojaron.
Y allí paradójicamente la capacidad del kirchnerismo para mantener bajo control las principales variables macroeconómicas en el medio del vendaval de la crisis internacional (a diferencia nítida de otros procesos de nuestra historia reciente), sumada a esa generalizada percepción social sobre la inocuidad de la política antes analizada, le jugaron en contra para lograr que hiciera mella en el electorado su prédica planteando la disyuntiva electoral en torno de “nosotros o el caos”.
En cambio esa misma derecha fue al encuentro de ese imaginario social con un discurso del “no discurso”, una compilación de obviedades tranquilizadoras más propias de un libro de autoayuda a lo Ari Paluch, que de un programa electoral legible en clave política.
Aunque el gobierno hubiese registrado debidamente que la sociedad ya no se sentía en deuda con los Kirchner por sus logros, y planteara metas a futuro más ambiciosas, tengo para mí que no hubiese encontrado (en vastas capas del electorado) un electorado dispuesto a escuchar el mensaje, a poco que advirtiese en el horizonte que esas metas entrañaban, necesariamente, nuevos conflictos.
Por eso a futuro (y en lo inmediato cuando menos para cerrar filas en la defensa de los avances logrados estos años) la tarea de todo dirigente que se asuma en serio como progresista, sea o no kirchenrista y cualquiera sea la actitud que haya tomado en relación al proceso iniciado en el 2003, es la reconquista del sentido común social para poder encarnar en la misma un discurso y una práctica diferenciadoras de las que vemos consolidarse a diario frente a nuestras narices.
62 comentarios:
Completamente de acurdo con vos Gerardo....ya basta de puritanismo ideologico y moral , son solo pretextos para disimular su incapacidad para ponerse a la altura de los acontecimientos politicos.Solanas y muchos mas ...solo nos estan demostrando el fracaso de una conducta ambigua e incapaz de hacer una lectura correcta de lo que pasa en el pais.Pero no hay que sorprenderse...creo que en el fondo todos somos concientes de esa incapacidad que caracteriza al progrecismo cafetero de nuestro pais.Recuerden ,los veremos diluirse como muchos otros que en el nombre del pueblo no supieron asumir sus responsabilidades.(KIKESAN)
"La soberbia y la obcecada actitud gubernamental", que feo que un sector progresista "formal" utilice el lenguaje de la oposicion mas reaccionaria. la verdad ya estoy cansado de un progresismo discursivo, vacio, "imperativo categórico" que no sirve para nada. la verdad nuestra centro. hablan de recuperar Aerolíneas Argentinas, pero cada vez que se necesita una mano en el congreso, se rien de tu abrazo. minando al gobierno con estas actitudes nunca vamos a recuperar una empresa como ipf. todos queremos ser los lideres del cambio. asi no puede ser.
Y sí, es penoso y también desagradable porque mientras miran a los "impresentables" de palco no miran a los que ya no van a estar en ese palco (y son los peores) y que se fueron en manada a ese otro lado al que finalmente le son funcionales.
Lozano es 1 diputado - UNO - y son como 250. También es de necios no admitir el lugar real que ocupan y si encima elijen dormir con el enemigo...
Y Solanas debiera usar la memoria mientras se acaricia la pierna y pensar con qué "amigo" termina coincidiendo.
Saludos.
ram
Coincido plenamente con vos Gerardo, da bronca, pena y angustia lo sucedido en Senado, la postura de Proyecto Sur en Diputaso es lamentable, han votado como Menem, Duhalde, Rodríguez Saa, y el nefasto partido radical. Pino Solanas está defraudando a sus votantes al situarse al lado de la SR por más que lo niegue. Como escribió María Pía López sólo nos queda dolor.
Abrazos.
Al Centro y Adentro
Gerardo, excelente lo suyo... Se lo estoy reenviando a varios con los que discutí a muerte antes de octubre que no servía de nada cortar boleta y votar Cristina-Lozano...
Un abrazo.
CT
realmente yo he intentado decir lo mismo que acabas de escribir tan claramente que no me quiero perder el momento de felicitarte.
Estamos artos de la demagogia de centro-izquierda que sólo juega a la corrección discursiva, pero cuando las papas queman, se traicionan... ¿qué harían frente a una embestida brutal como la de los últimos 4 meses? saldrían por derecha, como lo hicieron en diputados y en el senado también.
El consenso absoluto es imposible, hablan de pluralidad, democracia y consenso y terminan votando por el pensamiento único.
muchas gracias por exponer tan bien algo que pienso desde hace bastatnte tiempo.
Lo de Argumedo no llama la atención, siempre fue una intelectual que tuvo algún grado participación; lo que es incomprensible para muchos de nosotros lo de Pino. Él fue fundamental allá por los 60/70 en nuestra formación. "La hora de los Hornos", "Actualización Política y Doctrinaria" fueron imprescindibles para comprender a la clase obrera peronista para muchos de nuestra generación que veníamos de la clase media de origen gorila. Una verdadera pena ver su cambio.
Lo de Argumedo no llama la atención, siempre fue una intelectual que tuvo algún grado participación; lo que es incomprensible para muchos de nosotros lo de Pino. Él fue fundamental allá por los 60/70 en nuestra formación. "La hora de los Hornos", "Actualización Política y Doctrinaria" fueron imprescindibles para comprender a la clase obrera peronista para muchos de nuestra generación que veníamos de la clase media de origen gorila. Una verdadera pena ver su cambio.
Es el problema con las almas bellas, denuncián la "debilidad" del padre, porque no se las coge cómo a ellas les gustaría, y "caen" en manos de los gorilas que les rompen el orto.
No es que lo quieran, no, Es su deseo.
El voto de Cobos y lo que sigue hasta ahora, ¿no confirma el golpe que se estuvo anunciando? ¿Cómo se para "éste" golpe? Aviso para navegantes.
Gerardo: yo tomo la Biblia como un relato mítico, porque no soy creyente, por eso la valoro en la intención shakespeareana de poner en el tapete las cuestiones que afectan al gènero humano, a veces bien expuestas. Ese el caso de la traición.
La Biblia comienza con una traición, y la traición no entre dos cualquiera sino entre hermanos.
Creo que el autor de este relatod quiso exponer el conflicto principal y yo estoy de acuerdo en considerarlo así. El conflicto que más duele en la vida es la traición de un hermano. Y en el trato dado a este tema, hay una pregunta que le hace Caín a Dios cuando Dios le pregunta ¿dónde está tu hermano? Caìn le contesta: "no sé, ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?
Y creo que la formulación de esta pregunta es una provocación a contestarla para fundar una sociedad sobre una única base ética que es decir SI, YO SOY EL GUARDIÁN DE MI HERMANO. Saber que somos guardianes de nuestros hermanos es hacernos cargo del otro, del más próximo, del hermano. Yo le diría a Pino y a Alcira, que son Caìnes, que han traicionado, que creen poder encontrar alguna excusa retòrica para esconder su falta de lealtad al hermano.
Lo opuesto a la Traición es la Lealtad. Pero la palabra Lealtad se ha bastardeado, intentando darle la acepción de alineamiento ciego. La Lealtad te pone del lado de tu hermano cuando se le afecten intereses vitales. Y uno no puede encontrar excusas para alejarse sin traslucir su mezquindad.
Lo interesante del efecto Traición es que la acción de abandonar a tu hermano, en una posición pretendidamente neutral, te coloca del otro lado, del lado que lo condena.
Pero la Traición nunca es inocente. No hay "equivocados". No hay "errores" de entendimiento. Sólo hay mentira, mentira en la hermandad. Una traición vuelve a poner en boca de Caìn la pregunta infame : ¿soy acaso yo el guardián de mi hermano?
Coincido. Hoy temprano leia la nota y pensaba descarados, escriben como si no hubiera pasado nada, como si estuvieramos en campaña electoral de nuevo. Lozano ademas presentando de nuevo su proyecto bendecido por el idiota util de Buzzi, como si eso ahora importara algo. Los 10 legisladores de Lozano y el si ahora no cuentan, no se dan cuenta? Cuando esos 10 legisladores contaban se unieron a la oposicion, fueron idiotas utiles mal, y como son personas intelectualmente formadas, fueron idiotas utiles a conciencia.
Solanas tendria que sentarse a mirar, no digo, Los hijos de Fierro, un poco más aca: Memorias del Saqueo, y la Dignidad de los nadies, y pensar bien que hizo Proyecto Sur, en este conflicto..
Gerardo
Lo que enoja es la poca autocrítica que hacen estos tipos. Pidan perdón. Es mentira que la FAA iba a acompañar cambios en diputados en el proyecto de ley. Iban por el rechazo, la derogación, o nada. Eso no es consenso. Es muy ingenuo pensar otra cosa por parte del SI y Lozano. No mientan que buscaron por todas las formas acercar voluntades. El gobierno hizo 17 (diecisiete) reformas al artículo 125 original, las entidades agropecuarias no se movieron nunca de una parcela de soja. Se estan acercando más Vilma Ripol que a lo que fue el honroso grupo de los 8. Alerta naranja!
Al sin fin de las criticas y algunas mentiras (deuda externa)que pusieron dentro del "debe" al gobierno, les faltó poner otra: el trato por igual a los pooles de soja, latifundistas, dueños de tierra, pequeños y medianos productores y campesinados. Y decir que ellos, lamentablemente, fueron complices de que siga siendo así.
Sin embargo creo yo que al gobierno hay que seguir corriendolo por izquierda. Con argumentos válidos pero sensatos. Sin ser obsecuente, pero acompañar activamente. Las críticas que uno y otros venimos haciendo por otros lados, continuarlas.
Saludos, Fede SF
101 % de acuerdo Gerardo...qué felicidad me dá no haberlo votado...ni lo volveré a hacer...
Aprendizaje: no votar a un radical no votar a un "progresista".
Mi voto cantado hasta nuevo aviso (que creo que no habrá): Yo Voto Peronismo y ahora K.
Primero decir que coincido con el texto 100 por ciento y que por eso mismo nunca se me hubiera ocurrido votar al Proyecto Sur, porque al momento de la verdad se te dan vuelta.
Pero sobre el texto en sí que aparece en Página quiero subrayar dos cosas, la primera es esta barrabasada: Formas de gobernabilidad más similares a monarquías absolutas (...)que a dinámicas democráticas. A la pucha, un gobierno que renovó la corte, que en dos elecciones depuró bastante el parlamento y muchas intendencias, que mandó una ley a discutir a las cámaras, que no firmó un solo decreto en todo su mandato, es monárquico.
Lo segundo, cuando pone de ejemplo lo que pasó en Misiones es una burrada, que además cabalgó la derecha, que es el mismo caso de este conflicto. Es más fácil perder contra todos los demás que perder una elección plural. Si es por "sí o no" en Misiones se puede perder una elección -que además no era del poder nacional, sino de un poder provincial deslegitimado- pero si es una elección plural en Misiones se gana hasta el año 2019. Lo mismo que este caso de las retenciones, si se agrupa todo el arco opositor -hasta Solanas- de un lado contra el nucleo duro del kirchnerismo se puede perder con el voto de Cleto desempatando para la "paz social", pero si la idea es plantear una ley distinta sin el apoyo del kirchnerismo es imposible, porque el oficialismo casi la mitad de las cámaras.
Para mi este texto es una justificación porque pensaron que el kirchnerismo sacaba la ratificación igual -sin ellos- y no querían quedar pegados y como finalemente no salió el bueno de Lozano se apresura a decir que ya tiene listo su proyecto porque los que lo votaron no lo van perdonar muy fácil. Gente que votó a Pino y que no apoya a Kirchner estuvo en el Congreso por no estar con el kempo.
Y el Proyecto Sur votó en contra de esto.
Después del mazazo, intentando recuperarse aparece este análisis de Solanas y Argumedo en el que sacan conclusiones que son absolutamente discutibles. Los vicios y los errores que tiene el kirchnerismo que también criticamos, y contra los cuales luchamos desde el llano, desde la militancia cotidiana nos hacen posicionarnos en el extremo opuesto al que eligieron estos compañeros. De las mismas premisas, ellos resuelven que no está mal que el gobierno haya sido derrotado en el proyecto de retenciones móviles, y se niegan tozudamente a ver el "clima destituyente" y la confabulación de la derecha que cuenta con el apoyo entre otros de su diputado Lozano.
Nosotros hemos sido arrastrados por K, ellos no han sido traccionados por la SRA.
Nosotros estamos confundidos, ellos no terminaron votando con Menem, Duhalde, y el ex - presidente que hace 7 años declaró el default, con Barrionuevo, el partido de Patti y el de Macri.
Cuál es la posición independiente que tomaron, cuál es el rumbo que eligieron, con qué sagrado motivo terminan desistiendo de la intervención del Estado en la regulación de la economía, porque al final, la pelea de fondo, es ésta. Dónde está Lozano, ahora.
Sí al gobierno le faltó muñeca, le faltó diálogo, le faltó negociación, y a ellos qué ...
En el tango se baila de a dos, mientras el gobierno cedía y modificaba en diputados el proyecto de retenciones móviles, Raimundi se obstinaba en que había que sacar la palabra "ratifica", como si eso fuera lo central del proyecto (???). Es decir, lo importante no es votar para el campo concentrado habiendo perjudicado a 50 mil productores pequeños y medianos que recibían un mejor trato con el proyecto modificado que con las retenciones fijas actuales. Lo importante es que el gobierno ceda en el discurso, que acepte que en el juego de las negociaciones los intereses de las patronales del campo, las patronales genocidas del campo, impongan sus intereses, porque hemos visto claramente que éste es el punto de vista democrático de los 4 jinetes del Apocalipsis.
Desde la tierra del "Pacificador", que parece destinado a ser la figurita de recambio de De Angeli, entendemos que el "clima destituyente" se ha profundizado, a pesar del impasse obligado por la victoria obtenida en senadores, el campo vuelve a atacar exigiendo la derogación de la 125. Encontraron el candidato potable para las clases medias. Si no jugamos inteligentemente, van a seguir presionando para sacar a Cristina y que asuma el nabo, que siempre fue nabo, pero no por eso menos hdp. La de mínima es que Cristina siga y acepte que su gobierno renuncie a todo conato de rebelarse contra las patronales.
La primera víctima de la derechización son las neuronas: este análisis no lo hacen nuestros respetados Solanas y Argumedo, una pena que Alzheimer venga de esta manera.
Gerardo, elegí compañero de fórmula y postulate, ya tenés mi voto. Impresionante claridad conceptual. mil felicitaciones y acuerdo en cada palabra.
Eva, perfecto complemento de la idea, literariamente hermoso. Felicitaciones también.
Abrazos,
FErnando
Gerardo, usted ha expresado con notable claridad el comportamiento de la llamada "centroizquierda progresista". Lo hizo con claridad conceptual y utilizando las palabras adecuadas. Pero si me permite yo lo voy a poner en los términos que utlizamos con los amigos en las mesas de cafe compartiendo unos tragos:
¡¡¡ SON UNOS PAJEROS !!!!!
el gato negro
gato negro: A ver cuándo invitan con una copa, che...
(Y si encima hay billar, me muero)
Pero como no Gerardo. Sería un gusto poder conversar con usted y que a su vez usted aprecie en vivo y en directo el poder de síntesis que tenemos. Avise cuando venga a Neuquén e inmediatamente organizamos algo.
el gato negro
Nada lejos!!!!
Saludos y sigan sinterizando...
Che, gato sintetizador ¿Ahí está de intendente Martín Farizano?
Contame algo, please
Compañeros, este blog está cada día mejor... ya lo dije ayer en otro post, pero particularmente en esta entrada los aportes de gente como casandra, eva row, Fede SF y Natanael son para remarcar...
Sigamos así (hablo en plural, porque -quizás todavía no nos demos cuenta- pero siento que se está formando una "comunidad" de ideas y pensamientos entre nosotros), cada vez da más gusto leer estas "páginas".
Saludos cordiales.
CT
ya estan corriendo el arco nuevamente.recien buzzi dijo que querian reintegros para los medianos por debajo del 35%hasta que no renuncie no paran ,preparemos la rasistencia
Para hacerla corta: suscribo absolutamente lo dicho en el post. Y también en los comentarios, sobre todo en el de Eva Row, que cada vez que opina me emociona.
Cuando Lozano, Raimondi, y los SI terminen de de vomitar sofismas, quedará para la historia la fría palabra de los números: su voto suma en la columna de los enemigos del pueblo y de la patria. Allí están porque quieren estar.
El camino del Infierno, empedrado de buenas intenciones.
Tengan claro, muchachos peronistas, que en cuanto se le junten el SI, la izquierda de Lozano y otras yerbas, por cada 1 de esos que entre se la van a ir 10 por derecha. ¿porque? Porque el peronismo, en mi humildisima opinión es POPULISTA no de izquierda y menos de derecha, ese es el problema. Esa es la virtud y desgracia simultanea del peronismo.
Gerardo, salga a la palestra. Ud tiene todo para liderar este embrión de verdadero peronismo.
Yerard, lo que había abajo del palco era 50% de hetereogeneos militantes del campo social y popular y la otra mitad eran aparato alquilado. no nos engañemos.
Alejandro: ¡Obvio! ¿Te parece poco?
Gerardo, no puedo menos que felicitar este análisis. Como militante de Proyecto Sur en discrepancia interna absoluta (somos unos cuantos) con el voto de Lozano y esta justificación de Pino, no puedo menos que coincidir con vos.
Parece que como el proyecto no proponía la patria socialista, hubo que aliarse con la derecha, justificado en que "no se cobró ni un peso". ¿no sería mejor que se apriete al gobierno para que lo cobre en vez de renunciar a la medida?
Saludos
Maravilloooosooo...!!!
Ahora Miguens...MIGUENS!..correrá al gobierno por izquierda...exigiendo que le bajen las retenciones a los pequeños y medianos, y que los compensen...me muero...ver para creer!
Te necesitan Lozano...andá!
Gerardo:
Lamento volver a coincidir con usted en esta descripción de gente tan patética que se cree lúcida que realiza. No se diferencian en nada de planteos como los de Vilma (que no es Palma) o Castells o la CCC. Lamentable. Seguirán con sus discursos hipercríticos y lúcidos. Tendrán todas las verdades esclarecidas consigo, pero nunca van a gobernar un país. Es triste. La política no es solo testimonio. Hay que meterse en la mierda y tratar de armar algo con tipos como Saadi o Moyano o Scioli. Es lo que hay. Es realismo. Que sigan escribiendo columnas en los diarios y como los del mayo francés: pidiendo lo imposible.
Me extraña de Solanas, un tipo que viene del peronismo, y que sabe que el peronismo nunca fue un oasis de almas buenas y dulces y con intereses en los pobres.
Triste lo de los dos.
Un abrazo
Desde Resistencia, resistiendo
La lectura del post y los comments laudatorios me deja una duda: ¿quiénes son los que simplifican las cosas? Su postura, muchachos, es "conmigo o contra mí",idéntica, calcadita a la de, por ejemplo, George Doblevé cuando divide al mundo en aliados y terroristas.
¿No existe la posibilidad de, digamos, disentir, no acompañar, pensar distinto, etc. sin ser por eso un reaccionario, un necio o un perejil de la derecha?
El post y los comments incurren a mi juicio en el mismo mal que aqueja al gobierno y a algunos medios que le son adictos, como por ejemplo radio nacional: hacen oposición de la oposición. Se empeñan en mostrar lo malvados o estúpidos que son quienes prefieren transitar un carril que no sea ni siquiera el del "kirchnerismo crítico", sea lo que fuere ese constructo, en lugar de ver cómo hacer para dejar de suicidarse todos los días.
El apoyo masivo de la clase media al rancio campo tiene mucho que ver, además de con los motivos que prefieren ver ustedes (gorilismo crónico, ganas de parecerse a los oligarcas que siempre los cagan) con desaciertos gruesos del propio gobierno, especialmente con la (inexistente) política antiinflacionaria, sazonada por la burla mensual que ofrecen los datos del indec. Con eso el gobierno asesinó y asesina su credibilidad todos los días y no cesa de cometer un error bien suyo, enteramente propio, que no parece tanto forzado por la necesidad de negociar, pactar, etc (lo que el autor del post llama "la mierda") sino determinado por la propia impericia.
Es bien posible que alguien no quiera estar con Moyano, un tipo que dirige una organización sindical donde algunas cuestiones internas se dirimen por medio del asesinato; es muy factible que algunos no se deslumbren ante los nombres de Redrado, Scioli, Solá, Cobos, los Fernández, D'Elía, Piccheto, Curto, Ishii, Otacehé, Jaime, De Vido, Parrilli (YPF, remember?), Saadi, Moreno y siguen las firmas. Y lo peor que podrían hacer quienes no están dispuestos a tragarse esos sapos es sumarse a la comparsa a cambio de algún carguito para hacer "entrismo": mostrame una experiencia de entrismo exitosa en el PJ. No hay. Les pasaría lo mismo que al Frepaso con los radicales. O lo que a Kirchner con Cobos.
No, desde la posición de un Solanas hay que apostar a un plazo quizás largo y a un camino que durante un buen trecho tenga tal vez bastante de "testimonial", sí, no para no comprometerse sino para estar en condiciones de hacerlo sin tener que dejar las convicciones en la puerta, que total para eso están los de siempre.
Gabus
Excelente Gerardo, tambien lo de Eva,siempre dando en la tecla. Con respecto a lo de Lozano y Solanas mi pregunta es hasta donde estan dispuestos a llegar. Lozano pretende imponer su proyecto donde el tope seria de 35 y encima con compensaciones,o sea encima de todo lo que hicieron estos HDP y encima que ganan fortunas el Estado los tiene que compensar. Sigue la misma linea que Buzzi,por Dios!!!!. Copn respecto a tu posteo de ayer,recien lo vi hoy pues con lo Cobos quede de cama(ni siquiera vi Pagina),creo que es una operacion de prensa lo de la renuncia. Realmente se puede creer que los K,habituados a ejercer el poder desde los tiempos de Sta Cruz,lo van a resignar ante el primer cimbronazo? Imposible.Soy optimista y creo que le van a buscar la vuelta,lo que si me queda claro es que tendran que andar con pie de plomo hasta que amaine.
Gerardo, contundente, impecable el análisis....me sumo al "Gerardismo de la primera hora" desde ya....(Jauretchismo XXI)
Alear
Gerardo=Jauretche. Ninguna duda.
Coincido plenamente contigo Gerardo.
Que feo lo de Solanas haciéndole el laburo fino a la Sociedad Rural.
En las próximas elecciones vamos a ver cuantos los van a votar a los de Solanas, Ari, ex ari...
Tic tac tic tac.
GERARDO:
Hace un tiempo le escribi un post a lozano en su blog utilizando el concepto de que esa fuerza es FORROPROGRESISMO, es decir una corriente politica que se comporta de la manera que lo hace bajo un discurso supuestamente de izquierda que termina claramente favoriciendo a la derecha. El Forroprogresismo me ha hecho votar a IU muchas veces y a creer en la honorabilidad de ciertas figuras caso Solanas o Argumedo. Por suerte, pude salir, en parte se lo debo a NK, por darme cuenta que para realizar muchos anhelos hay q meter los pies en el barro y tragarse sapos, pero prefiero eso y no un discurso MARXIANO (no marxista) que lleva a tener un desopilante apoyo critico a la SRA. Inadmisible. Le escribi una hace una semana una carta a Pino en su web, obviamente nunca contestada, en la cual me despedia de él. Evidentemente el Pino que nosotros conociamos no existe más.
Te felicito por el blog. Muy bueno. DIEGO
GERARDO TOTALMENTE DE ACUERDO CON TU ANÁLISIS ,ES MUY TRISTE VER LA DECADENCIA DE GENTE QUE HIZO COSAS DE VERDAD ,DE LOS QUE QUIENES CRECIMOS EN LOS 70 APRENDIMOS MUCHAS COSAS .TRISTE VER QUE SE HAN QUEDADO EN EL PAPEL TEÓRICO NADA MAS , QUE TAMBIEN A ELLOS LES CAYÓ LA FICHA DE QUE LA VIDA SE LES VA Y NUNCA ESTARÁN EN LA VEREDA DEL PUEBLO SINO PARA HACER ESCARNIO SACANDO LA FOTO PARA LLEGAR PRIMERO A LA NOVEDAD DE LA MISERIA DE LOS DEMÁS . HAY MUCHA GENTE REALMENTE EXTRAVIADA EN SU PERTENENCIA POLITICA Y SOCIAL POR ESTOS DIAS.NO TIENE ARREGLO ,YA TENDRAN QUE DAR CUENTA AUNQUE SEA A SU PROPIA CONCIENCIA. ALEGREMONOS DE ESTAR LÚCIDOS Y PENSANDO UNA SALIDA ES POSITIVO PENSAR QUE AUN EXISTE LO QUE SE LLAMÓ CAMPO POPULAR ,PENSAMIENTO NACIONAL .POR SUERTE SE VEN VENIR CABEZAS CON BUEN CONTENIDO Y CREO QUE ES LO VERDADERAMENTE NUEVO DE TODA ÉSTA MOVIDA DE LOS ÚLTIMOS 4 MESES
UN SALUDO
MARIO DE TRENQUE LAUQUEN
Hace un rato en conferencia de prensa Llambías citó a Lozano!
Lozano de esta no volvés.
Gerardo; convoca ya a reunirnos, Te vamos a seguir.
Gabus, la mentira del indec ahorra unos cuantos millones de deuda externa, seria bueno que la izquierda tenga en sus miras objetivos diferentes a los del establishment a la hora de oponerse. Politica antiinflacionaria es tambien el mismo latiguillo de la derecha mediatica (eso significa enfriamiento de la economia, congelamiento de ingresos, etc). Hay inflacion pero los sueldos tambien suben no? Digo... utilizar para oponerse los mismos argumentos y slogans de la derecha mediatica solo es ser funcional a ella. Por que mejor no correr al gobierno por izquierda. Bueno, si es que la izquierda de este pais sabe hacer eso.
Lo que hace verdadera a una proposición no es justamente su enunciador ocasional: 2+2=4 es cierto incluso cuando lo afirma un torturador.
La inflación existe, hace pelota el ingreso de los más humildes, combatirla no es en sí mismo de izquierda ni de derecha, aunque sí lo es el cómo del asunto: enfriamiento y suba de tasas, ortodoxia; combatir la concentración, regular más y mejor, heterodoxia.
Me parece, Julio, que tu comentario es parte de lo mismo que señalé antes: querer cambiar las cosas creyendo que sólo con que te asista la razón (o un poco de ella) alcanza; bueno, la realidad mostró que no. Incluso si la cabeza de muchos estuviese contaminada por falsedades propaladas por los medios, lo cierto es que en definitiva para esos muchos las mentadas falsedades no lo son tanto y cualquier estrategia o táctica del gobierno debe computar ese hecho para obligarse a un mayor esmero, a una mejor comunicación. Por otra parte, vamos, es un poquito patética esta narrativa épica que pretenden construirse para relatarse a sí mismos cuando todos sabemos quiénes son y qué hicieron. Coincido en que de momento no hay nadie más, entre quienes podrían gobernar, que exhiba mejores perspectivas de políticas progresistas que este gobierno y en función de eso no celebro su fracaso, es más, me asusta la posibilidad de que al verse desestabilizados y con parte de la tropa propia en desbandada (viejo hábito peronista que tolera mejor la traición que la derrota) se vuelvan presa fácil de la derecha que ya tienen adentro (redrado, scioli). Para que eso no pase se me ocurre que vendría bien dejar de creerse revolucionarios y asumir que los mayores responsables de este traspié están en su propia vereda más que en la de enfrente.
Gabus
Gerardo cuanto apoyo tiene Ud.lo que no le ayuda en la formula presidencial es el apellido, postulo a Eva-Gerardo, darían que hablar... y tendrían espaldas, como dice eva "Nosotros seremos los guardianes de nuestros hermanos..."
Elecciones 2011 voto cantado...
Vamos por todo...
Andrea de Corral de Bustos
Alguien pregunta hasta dónde van a llegar Lozano y el SI. Espero que muy lejos, que ni se les ocurra venir para este lado. Porque siempre, pero siempre, van a volver a hacer la misma. Con el temor permanente de ensuciarse los zapatitos, terminan metiéndose hasta las orejas en el barro de la reacción.
Lejos, lejos, por favor. Ah, y con De Gennaro.
Lástima por Pino Solanas.
Lo digo con el mayor de los respetos. Si es verdad que tienen ese reverencial respeto intelectual por las figuras de Solanas y Argumedo, no les cabe acaso la posibilidad de pensar que pueden tener algo de razón, que las cosan han cambiado, que la política es más compleja y que podría pensarse, decirse, narrarse de otro modo. Disculpenme que lo diga tan brutalmente, pero así como lo exponen casi todos los que escriben en el blog, la gente pasa de ser inteligentísima, respetabilísima y preclara a ser unos mamarrachos, vendepatrias y analfabetos políticos con el solo movimiento de decir algo que no quiere ser escuchado por qién pone las categorías. Es epistemologicamente ridículo reaccionar así. Y perfectamente se puede disentir, pero con la opinion, frente a los argumentos, no frente a la historia del pensamiento de las personas y frente a la historia de los pensamientos y prácticas de cada uno.
Finalmente, sigue pareciendome increible que les parezca una traición por parte de Claudio y Proyecto Sur, está claro desde hace mucho tiempo que no expresan, y por eso han podido crecer (tibiamente) dentro de la consideración pública. Poruqe cambiaron, un poquito, chiquitito, pero algo cambiaron, algo que algunos de sus votantes no parecen poder comprender ni realizar, y eso, aquí y en cualquier lugar del mundo, se llama conservadurismo.
A los "progres" y "ex-progres" que piensan que ganaron algo, como Solanas, Carrió, el mismo Ibarra, etc. Les recuerdo qué pasa en la Ciudad de Buenos Aires: no gobierna Telerman, gobierna Macri...
Gerardo: tenés 100% de razón, no te equivocás nunca, sos infalible, tenés la verdad revelada... sos igual que Cristina y Nestor!! sos maravilloso!!!!!
Parece que el "pino" les sigue tapando el bosque.
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La agitación social y el contacto con la fauna campestre te pueden jugar en contra.
Para vos,que la tenés clara,que te gusta diferenciar lo zano de tus argumedos de los vahos peronchos,
para vos...una fragancia distinta:
nuevo "Progresse Pino".
Protección asegurada por mas de 100 días..."Progresse Pino"..no te traiciona!!!!!!!!!!!!!!!
Me voy a permitir una vez más disentir con el temperamento de los mensajes. Insisto en que una confusión reina desde hace mucho tiempo a los compañeros del Movimiento por Buenos Aires, de Proyecto Sur y de los grupos cercanos. Al menos teniendo en cuenta la referencia política de Lozano, no se puede insistir en consideraciones rancias de una izquierda perimida y poco seductora. Lo que hacen tanto Claudio como Solanas y Argumedo es saldar hacia dentro una serie de equívocos que desde ya provocaron por inflamar exageradamente sus enunciados pero que, afortunadamente, han abandonado hace tiempo en la práctica. EL problema sigue siendo el mismo, los militantes, adherentes, los simpatizantes que son convocados por el discurso y la práctica de izquierda construyen icónicamente a sus referentes y depositan en ellos su ideario y sus deseos. Nada tienen que ver, ni con ellos ni con los deseos populares, que tampoco son expresados. Una posibilidad sería ejercitar la sinceridad, pararse en una lograda representación entre profesionales de clase media alta, informados, universitarios, de barrios del centro de la Ciudad(propongo que vean la distribución de votos en las dos últimas elecciones en la CABA) y desde ese reconocimiento tratar de construir con otros sectores, con otras culturas políticas, una expresión política plural, reformista, moderna. Alejados de la nostalgia y con los ojos en el frente y no en la nuca.
"un liberal argentino" ¿podrías extenderte un poqui más. Parece muy interesante tu punto de vista.
Saludos
Amigo Gerardo, su blog es un espacio serio, por eso me animé a postear algo con un poco más de fuerza. Según veo yo las cosas, existe un importante espacio simbólico, marcado de manera simplificada, como el nacionalismo de izquierda que convoca a muchas personas, sobre todo del campo académico, de los espacios de la intelectualidad, de los ciudadanos más informados.
Sociologicamente hablando, no pertenecen, ni pertenecieron, y probablemente no pertenecererán a las clases populares, pero anhelan su representación y, sobretodo, su interpretación. Este grupo de personas percibe a Claudio Lozano, a Proyecto Sur (y aquí, nobleza obliga, debería establecer distinciones para nada menores, pero será en otra entrada) como sus referentes políticos y de ese modo le transfieren la totalidad de sus marcos conceptuales, de sus intencionalidades políticas. Y Lozano, hace mucho rato que no expresa, por suerte y a mi criterio todavía tenuemente, esos idearios. Entre otras cosas porque son añejos, rancios, inútiles en el sentido político. Como muestra, sugiero, además del esclarecedor reportaje en Página 12 previo a las elecciones de Junio del 2007, las acciones políticas de Claudio Lozano, sus alianzas, sus participaciones electorales y sus posturas públicas. Y está claro que él mismo está preso de sus propias construcciones analiticas y de sus propias construcciones anteriores, pero sus actos marchan, despacio, muy despacio, en otra dirección.
Entonces, mi versión es que el problema es que los votantes imaginaron otro candidato, otro diputado y otro marco de caracterización política. Ayudados, hay que decirlo, por el matenimiento de las ambiguedades, cuando no mentiras deliberadas que sostiene Lozano hacia dentro de su´espacio político. Todo esto ha terminado por generar muchas injusticias, de las que la democracia haría mejor en prescindir. Por un lado, la sensación de traición que sufren los votantes y por el otro el hostigamiento permanente al que esw sometido Lozano.
Finalmente, creo que es indispensable no continuar en desperdiciar oportunidades de mejorar, de aprender, de devolverle a la política su dimensión docente. Una construcción plural, que escuche diferencias sin obligar a mentir o a falsear, que se coloque como articuladora de políticas públicas inclusivas desde una confluencia entre clases medias, formas del pensamiento, burguesías con conciencia de su papel y responsabilidad social, sumandos a colectivos de trabajadores y a diferentes identidades políticas preexistentes, todo eso, requiere indispensablemente una reflexión sobre la democracia y situar su esxperiencia desde esa dimensión.
Perdón, quedó un poco extenso, y encima hay mucho más.
Saludos
Me encanta este análisis, liberal argento. Y muy buena esa idea de cómo se promueven espacios políticos con discursos anclados en cierta tradición Nacional y Popular para luego hacer otra cosa.
Es como pasa con muchos periodistas que viven de la renta de la imagen que construyeron pero hoy ya son otra cosa y patean para el arco de enfrente.
Está muy bueno todo esto y quiero más....
Vamos a seguir...en primer lugar debo decir que yo colaboré muy de cerca con la campaña que llevó a Claudio Lozano al Congreso y a Martín Hourest a la legislatura, que participé del Instituto de la Central, es decir que soy alguién que, aún con profundísimas diferencias, participó de esas experiencias. Otra aclaración, creo que la figura de Lozano es ampliamente rescatable, pero nunca en lugares de centralidad, es capaz de destruir hasta lo inimaginable.
Dicho esto, intentaré avanzar. Entiendo que, desde tu punto de vista, lo rescatable de mi comentario sea la demostración de la posibilidad de enunciar desde el campo nacional y popular y "obrar" en otra dirección. Si se me permite, creo que hay posibilidades de mirar esto desde otra dimensión. Creo que la sustracción a la experiencia de las categorías, vivencias y prácticas de "lo nacional" y de "lo popular" es una presuntuosa equivocación. Desde un punto de vista liberal, me parece más adecuado abrir esos campos y cifrarlos entre poderosos y débiles y obrar politicamente desde esa vectorización. Si esto es así, voy a repetir lo que ya dije en otro blog, Claudio Lozano, con todas las críticas que tengo para hacerle, nunca tomó posiciones políticas que lo colocaran del lado de los poderosos. En el caso que son sustrajo tanto en los últimos tiempos, está absolutamente claro que elactor poderoso es el Gobierno y no "el campo" ni la variopinta y hasta risueña comformación sociopolítica que lo "acompañó". Es el gobierno el que mantiene la actual distribución del ingreso sin un sólo dato que lo contradiga por fuera de su ampuloso discurso. Nada en el presupuesto indica una vocación por distribuir. Los gastos en subsidios, todos a actores concentrados, son enormes y hacen que cualquiera de nosotros en barrios de la capital paguemos lo mismo por dos meses de gas natural que un compatriota nuestro en Jujuy por una miserable garrafa o una bolsa de carbón.
En el terreno institucinal, el gobierno es quién miente, destrata, tergiversa la realidad genera´ndose enemigos inexistentes para poder contralor la realidad utilizando el miedo y la violencia. El tratamiento parlamentario de la 125 no fue una vocación republicana del Gobierno, fue una conseción frente a los cacerolazos y el enojo popular, si, popular, porque mis vecinas de acoyte y rivadavia (que son también vecinas de Claudio Lozano) y tus vecinos de Juramento y Cabildo, también tienen derechos, tambien son ciudadanos. Entonces, si dejamos lo nacional y popular y pasamos a considerar una democracia de ciudadanos creo que nos iría mejor, Además, es una experiencia probada de modernización que hay que tomar con las particularidades de nuestra patria. No podemos insistir en ganar una batalla que no existe en detrimento de una modesta pelea porque los argentinos vivan mejor, los hijos lo hagan mejor que los padres y la felicidad roce, al menos un poco, a las consideraciones políticas.
Perdón, pero me cuesta seguirte, liberal argento.
Voté a Pino en el conurbano, allá donde están los pobres en el Sur del GBA... Ahora, después de escucharlos tanto a él como a Lozano, no soy peronista pero estoy absolutamente del lado del gobierno de CFK... Creo que se vienen tiempos difíciles, hay que estar alerta... Lo felicito por su análisis, hace tiempo que espero que alguien escriba lo que pienso... Muchas gracias!!!
Claudia de Lanús
Todo un caso de estudio esta izquierda. Hoy me dijeron en artepolitica "subcomandante rufino" y recordaba la campaña que hizo Marcos contra el candidato de centroizquierda Andres Manuel Lopez Obrador, a quien se le arrebato un ajustado triunfo.
No tengo dudas que sin la campaña sucia que hizo el Subcomandante Marcos, recorriendo todo México meses antes de las elecciones, AMLO hubiese ganado tranquilamente.
Si no fuera por él, hoy tendríamos a México luchando codo a codo con Lula y Chavez por la Integración Latinoamericana. Pero no, jugó el partido que quería el establishment y hoy vemos tristemente como debaten la posible privatización de PEMEX a través de una consulta popular.
Concuerdo con vos que duele ver esa izquierda.
Un fuerte abrazo compañero!!!
Bravuconada. Dedíquensé al fútbol muchachos. Hay que ser oveja de los medios de comunicación y del gobierno para creerse que solo existen dos posiciones.
Por otro lado, silencian la estafa de ¡¡¡1700 millones de dolares!!! no estoy hablando de dos pesos.
En fin, supongo que no tiene mucho sentido seguir escribiendo, siendo que si gente adulta por una diferencia -que encima surge de una manipulación- pretende destruir toda una trayectoria de dos íconos de la lucha sociál como "el cineasta" y "la sociologa" pretende retirarse de su espacio político y, no conforme solo con eso, extender una bastardeadas públicas por doquier. Con esa escasa tolerancia y ansiedad destructiva, se comprende por qué la democracia argentina está como está.
Personalmente, me alegra que gente asi se vaya de nuestro proyecto.
Alejandro.
Lamentable, siguen mirando la paja en el ojo ajeno.
Vamos apoyen al gobierno nac&pop chor&oli.
La oligarquía gobernante los seduce con sus discursitos mientras el gran capital sigue favorecido.
Che, ¿dónde dice que le respondieron a usté? No lo encuentro...
Salú2.
Ya está, perdón por la molestia, ya lo encontré, y no tiene desperdicio, este Pino...
Salú2.
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