sábado, 29 de octubre de 2011

Tres Lomas se liberó


Ayer me fui a Tres Lomas a la cena donde el Frente Justicialista Vecinal festejó su gran victoria ante Mario Espada, un radical balbinista que manejó la política del distrito desde 1983 a la fecha, excepto el período 1987-1995 donde gobernó el peronismo. Digo que fue una gran victoria y quizá me quede corto porque Espada obtuvo nada menos que el 46 % de los votos, realizando una elección soberbia. Lo llamativo es que  con este resultado esté instalado muy fuertemente el rumor de que se tomó una licencia hasta el final de su mandato, con lo que ni siquiera estará en funciones para el traspaso del mando. La verdad, una actitud que no se entiende en un animal político que hasta se puede dar el lujo de exhibir ese 46% como un capital de fuste que le puede garantizar muchas cosas a futuro.


Todos coinciden en que el pueblo cambió, que ya el lunes pasado el semblante de la gente era otro. Es que el espadismo se transformó en un sistema de control sobre la comunidad de características pocas veces vistas. Existía la sensación de un Gran Hermano, de que cada manzana estaba controlada porque efectivamente se había institucionalizado un sistema de buchoneo muy perverso y la gente del pueblo maneja mil y una anécdotas de cómo se operaba desde el poder político para castigar con la mayor rudeza a todo aquél que osara salirse del esquema. 

Lo más llamativo es que este sistema se montó en plena pampa húmeda y con las banderas de la UCR, ese partido siempre dispuesto a enseñarnos qué es el diálogo, qué el consenso y qué es en definitiva la democracia. Tres Lomas tiene el privilegio de ser quizá la única comuna de la zona -y por qué no de la provincia- donde el radicalismo se negó una y otra vez a ponerle el nombre de los dos desaparecidos del pueblo a calles y espacios públicos. Alguien dirá que el espadismo dejó hace rato de ser radicalismo y tendrá parte de razón. Otros diremos que el radicalismo es esto, que Espada es un radical hecho y derecho y seguramente también tendremos también algo de razón. Lo importante es cómo esta comunidad logró reponerse y en cierta forma recuperarse a sí misma porque estos fenómenos no se imponen férreamente de arriba hacia abajo si no median ciertas condiciones favorables en la base. Si el espadismo instaló un sistema perverso sin duda es porque en buena medida el pueblo se lo permitió y si todo esto ocurrió también deben buscarse las razones en los años de derrota que vivió el conjunto del pueblo argentino. Quizá a Tres Lomas le llevó más tiempo ponerse a tono con el país y eso no está para nada mal porque también es cierto que cuando un pueblo es hegemonizado culturalmente por un político todo terreno como Espada, no es fácil generar la contrahegemonía (para que el lector tome conciencia del fenómeno recordemos que en 2007 en este pueblo las presidenciales las ganó Roberto Lavagna...) Espada supo capitalizar una pérdida de liderazgo muy fuerte del peronismo local y a partir de ahí se las ingenió para surfear las fluctuaciones electorales que se daban entre el PJ y la Unión Vecinal. Los votos del peronismo empezaron a irse al vecinalismo y entonces el radicalismo con solo manejar sus porcentajes históricos se garantizaba una y otra vez el control de la intendencia a pesar de haber perdido algunas legislativas. Por eso, cuando el peronismo y el vecinalismo entendieron que la única opción era el frentismo, y cuando ambas fuerzas lograron que los sectores más aliancistas derrotaran a los antifrentistas, se empezó a vislumbrar que se había empezado a construir una herramienta política lo suficientemente poderosa como para enfrentar el inmenso poder de Espada y eso es lo que explica este 54 % del domingo e incluso cómo esa alianza incidió también para que Tres Lomas haya sido el distrito del oeste bonaerense donde mejor elección realizaron tanto Daniel Scioli como Cristina Fernández de Kirchner.

Ayer estuve en la cena, una cena a la canasta que fue una foto de cómo se hizo la campaña. Ayer vi a mi pueblo feliz como pocas veces.

Valió la pena el viaje relámpago. 

Valió la pena estar en la fiesta con mi mi madre, mi esposa,mi hermana, mi cuñado y mis sobrinos. 

Valió la pena ver de cerca cómo una pequeña comunidad se reconfigura a sí misma y sale para adelante.
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1 comentario:

el barrefondo dijo...

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