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lunes, 10 de octubre de 2011

Esperando el tsunami


Están esperando el tsunami, están deseando que venga un ola gigante y destroce todo. Siempre quieren eso, entre otras cosas porque usan las crisis para aumentar sus privilegios y para aprovecharse del impacto negativo que todo cimbronazo genera en el entramado social y por ende en sus fuerzas políticas. Las crisis siempre favorecen a los de arriba y desarticulan a las fuerzas políticas populares, por esa sencilla razón, no obstante declamar en contra de grandes hecatombes, las clases dominantes las promueven porque es un recurso sutil que poseen de conducir el proceso y sacarse de encima enemigos complejos, sean políticos, sindicales y ahora también sociales. Como nada puede detener en estos días a Cristina ni nadie puede convencer al pueblo que de momento no hay nada mejor que este proyecto político, apuestan al desastre, a que vuele todo por los aires. Y por supuesto que no les importan las consecuencias sociales ni el retorno del hambre y el desempleo.

Nunca les importó...

Les importa perpetuar un estado de cosas, un diseño donde ellos estarán siempre en la cresta de la ola. Por eso se paran en la orilla a mirar el mar implorando por el desastre...

Ahora no hay militares que les hagan el trabajo sucio y se quedaron sin línea y sin votos, haciendo esfuerzos para no insultar a una dirigencia política opositora que detestan y de la que, además, sienten vergüenza. Hicieron todo lo que pudieron para sacarle jugo a los ladrillos, probaron con Cobos, con Carrió, con Reuteman, con Sanz, con Ricardito, pero Cristina no para de crecer...

Están desesperados, convocando a los demonios, practicando un catastrofismo que por derecha se asemeja al de esas sectas vetustas del infantilismo de izquierda que aguardan en la guarida esperando el estallido para ponerse a la vanguardia de las masas irredentas. Ahora también la derecha ricachona deja ver sus cartas. El catastrofismo tuvo siempre dos alas, sólo que a través de los años la derecha se las ingenió para camuflarse y conducir tras los tanques los procesos de "reconstrucción". Pero ahora, la vitalidad del kirchnerismo y la ausencia de una fuerza armada que le allane el camino pone al golpismo en esta situación desesperada de tener que salir por todos los medios como agoreros a implorar por estallidos que no sólo no llegan sino que hacen que la gente se amontone aún más junto a su presidenta porque aprendió que siempre que todo vuela por el aire, el que pone la cabeza, el trabajo y el futuro es el pueblo.

Y el pueblo no está dispuesto a que lo empomen nuevamente...
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3 comentarios:

Raul Quevedo dijo...

Parece que ni Julio Blanck los puede ayudar . La columna del domingo pintando una semblanza de Ricardito conmueve , es tal el grado de soledad que refleja que dan ganas de votarlo el 23 . Me pregunto , esa columna cuantos votos de Biner/Cabezón y otros se puede chorear . No alcanza , pero puede conmover a esos desprevenidos que votoran a Altamira para que entre ignorando que Altamira está con los números historicos

Dr. Carlos A. Medina dijo...

Como siempre muy claro Gerardo. saludos.

JC dijo...

Y encima dicen estas cosas:

http://www.perfil.com/contenidos/2011/10/10/noticia_0024.html#comentarios