martes, 10 de diciembre de 2019

Hoy se vuelven a abrir las puertas de la esperanza popular


El 10 de diciembre de 2015 era un día climáticamente bello y no hacía tanto calor como hoy. Recuerdo que esa mañana me compré un celular nuevo, creo que lo hice con un sentimiento de despedida, casi como considerando que esa sería la última compra antes del crudo invierno que se avecinaba y sabiendo que no todos tendrían ni la piel ni los refugios de los osos para sobrevivir. Y así, fueron pasando lo días: empezaron con Pobreza Cero, con la intervención de la AFSCA en pleno enero, demostrando claramente qué parte del poder les interesaba más, subió fuerte el dólar y comenzaron las intrusiones de Macri y Vidal en distritos como La Matanza donde no sólo no avisaban la intendenta su visita sino que hasta la raleaban de las fotos y a partir de ahí una catarata de medidas, todas apuntadas con precisión milimétrica a hundir definitivamente aquello que estuviera mal y destrozar lo que estaba bien con el objetivo de postrar de manera definitiva a la patria para que no tuviera capacidad de respuesta y así quedase condenada a mutar en un gran sembradío sojero y un 30/40 por ciento de los argentinos incluidos mientras el resto penaría buscando las pocas changas que quedaban o caería de a poco por las balas socialmente higienizantes de la policía y así sucesivamente. Argentina parecía comenzar a hundirse en medio de un festival liberalote y muy reaccionario que fue más festejado y acompañado de lo que recordamos, ojo. Ya casi no recordamos el intento de transformar el 24 de marzo en un feriado móvil y así tantos actos de gobierno perfectamente apuntados a cortarnos las piernas definitivamente, pero acá estamos, nuevamente de pie, cierto que con achaques, arrastrando a los heridos como en las películas de guerra, pero estamos. Sabemos que Argentina es hoy un cantón suizo en medio de una sudamérica copada por gobiernos de derecha y que eso impone la necesidad de hacer mucha y buena política; sabemos que el macrismo con el 40 por ciento y el odio militante de buena parte de su activo no dará respiro, sabemos eso y mucho más pero también tenemos algo de valor incalculable que es la memoria. Todos hemos heredado de alguna u otra manera ese montón de historias que relatan un país solidario, con trabajadores que tenían su quincena en Mar del Plata y eso es un valor incalculable y en él debemos abrevar para nutrirnos de esos valores a veces intangibles que mueven a los pueblos tras su porvenir, por ahí habrá de ser el camino.

El macrismo ha sido el gobierno más exitoso desde 1983 a la fecha porque es el que logró llevar a la práctica la mayoría de las políticas que se propuso, todas apuntadas al desguace de la sociedad y el estado argentino, esto es central en cualquier análisis, por eso no es joda que ese gobierno exitoso se retire con el 40 % de apoyo electoral y un blindaje mediático fabuloso que seguirá en la misma porque en el país hay cosas con las que no se jode, barruntan las jefaturas mientras por los ventanales ven cómo se moviliza el activo peronista. Por eso la tarea que espera es ciclópea y es necesario remarcarlo una y mil veces.

Hoy se vuelven a abrir las puertas de la esperanza popular, ojalá que no se cierren nunca más

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